Maletas de falsas papeletas
Rubi Freeman y su hija Wandrea ‘Shaye’ Moss, a las que el día de las elecciones les tocó sentarse en una mesa del State fram Arena en la Junta electoral del Condado de Fulton, aguantaron como jabatas las presiones públicas y privadas que sufrieron, así como la tromba de amenazas de muerte que les quitaron el sueño, les obligaron a huir de su casa y le destrozaron la vida, a partir de que Giuliani las acusó públicamente de haber incorporado al resultado «maletas» de falsas papeletas por correo.
En privado mandaron a Stephen Cliffgard Lee, un expolicía de California para «sacarles la verdad».