El ejecutivo admite la dificultad de volver a un lugar donde muchos ya no tienen casa
Vuelvan a Siria, les necesitamos
El gobierno fraguado se propone aprovechar «su experiencia» para levantar el país

Personas bailan y dan muestras de alegría en el zoco de Al Hamidiya. Yahya Nemahiei
El nuevo Gobierno interino quiere forjar una Siria fuerte donde se reencuentren todas las familias. Mohamed al Bashir, el primer ministro recién nombrado para dirigir una transición hacia un mandato normalizado tras el derrocamiento de Bashar Al Assad, ha afirmado que el «monumental desafío» del país radica en «lograr la vuelta de los millones de refugiados sirios desperdigados por todo el mundo». El proyecto de su gabinete pasa por aprovechar su «capital humano y su experiencia» para ayudar a «reiniciar» una Siria ahora mismo deprimida y sumida en una crisis humanitaria después de trece años de guerra civil y un cuarto de siglo de régimen autoritario de Al Assad. En efecto, el desafío es inmenso. La crisis de los refugiados sirios es el mayor desplazamiento forzoso de personas dela historia reciente, muy por encima de la ucraniana y, desde luego, de la palestina después de la ocupación de Gaza por parte de Israel. En total, los organismos humanitarios calculan que catorce millones de sirios, al menos, han dejado su país desde el comienzo de la guerra civil hace una década larga. Casi la mitad, unos seis millones, han encontrado asilo en los países v vecinos como Turquía, que acoge a tres millones, Egipto, Jordania, Irak y Líbano. Unos 4.000 iniciaron ya el retorno entre el domingo y el lunes desde territorio libanés una vez confirmada la caída del régimen. Fuera de la región, la Unión Europa registra alrededor de 1,7 millones; y dentro del espacio comunitario, Alemania ha sido históricamente el principal receptor de migrantes forzosos: 800.000. En España viven unos 16.000. «Vuelvan. Necesitamos reconstruir, levantar de nuevo el país, y necesitamos la ayuda de todos», ha invitado el nuevo primer ministro en su primera entrevista con un medio internacional, el Corriere della Sera. Al Bashir ha recalcado a los refugiados que no tengan miedo porque «Siria es ahora un país libre que ha recuperado su orgullo y dignidad», Pero reconoce que su objetivo de un retorno generalizado es notablemente complicada.«Ahora sí podemos volver» La vida en el exterior no ha sido sencilla para un sector muy numeroso de la comunidad, enfrentada a condiciones precarias de trabajo, marginación obrotes de xenofobia. Sin embargo, el nuevo Gobierno admite que existen miles de familias ya asentadas en el extranjero, con hijos que han adquirido arraigo, y empleos estables, mientras que la vuelta significa hacerlo a una «economía diezmada», lastrada por décadas de corrupción y en un «estado muy malo, finacieramente hablando», dice Al Bashir. La moneda nacional, la libra siria, «no vale nada». Alrededor de 35.000 de ellas equivalen a un dólar y el primer ministro reconoce que muchos de los desplazados hace años «ya no tendrán ni si casa».Aun así, el Ejecutivo confía en la ilusión recién sembrada entre los sirios y la motivación emocional de millones de ellos para regresar a su tierra. En Alemania, cuya cancillería estudia conceder una ayuda económica a los refugiados que quieran retornar para iniciar su nueva vida en Siria, decenas de miles de asilados se manifestaron este domingo pasado tras conocer la caída del régimen.En sus palabras subyacía un intenso sentimiento de regreso. «Ahora sí vamos a poder volver a casa», afirmaba Iham, una veterana mujer cuyo marido murió en las temidas prisiones de Al Assad. Ella quiere reencontrarse con la familia que dejó en Siria y «terminar mis días en mi tierra», aunque asegura que ha «vivido bien» en Alemania.