La Casa Blanca ya ha amenazado a Putin con poner en marcha sanciones si no llega a un acuerdo
Rusos y ucranianos hacen mala la promesa de Trump y combaten cien días después
La ofensiva rusa en el Dombás se ha estancado y Rusia ya no puede exigir a Kiev que se retire

Detalle de una calle casi en completa oscuridad en Ucrania, en una imagen de archivo. Rusia atacó este viernes Ucrania con un total de 93 misiles y cerca de doscientos drones, en lo que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha calificado como uno de los ataques más masivos de toda la guerra contra el sistema energético ucraniano. EFE/ Rostyslav Averchuk
Rusos y ucranianos han hecho mala la promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que pondría fin a la guerra, primero en 24 horas y después en sus primeros cien días en la Casa Blanca, ya que ni siquiera han sido capaces de ponerse de acuerdo en un alto el fuego provisional. El Kremlin no dejó de agradecer hoy «los denodados esfuerzos mediadores» de Estados Unidos, pero a lo más que ha llegado es a declarar una tregua de 72 horas para conmemorar —el 8, 9 y 10 de mayo— el 80 aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi. Mientras, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga, insistió, en línea con la postura de EE.UU. y los europeos, en su demanda de una tregua de 30 días prorrogable. "Rusia puede demostrar que está realmente preparada para las negociaciones de paz aceptando un alto el fuego real por al menos 30 días. Si Rusia está lista para un alto el fuego de 60 o 90 días, nosotros lo estamos también", escribió Sibiga en su cuenta de X. Por si había alguna duda sobre las intenciones de Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, instó durante una conversación telefónica a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, a acabar «ya» la guerra de Ucrania. En respuesta, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró este miércoles que «el acuerdo de paz debe ser firmado con Ucrania y no con Estados Unidos». Peskov recordó que el presidente ruso, Vladímir Putin, se mostró dispuesto recientemente —justo después de la tregua de Pascua— a mantener «conversaciones directas con los ucranianos sin condiciones previas». "Así que, dicha voluntad sigue en pie", añadió. "Kiev plantea muchas condiciones previas, por ejemplo (un largo) alto el fuego. Esto se contradice con la postura de Putin", señaló. El dilema es que Ucrania exige primero declarar un alto el fuego y, sólo entonces, abrir negociaciones directas; mientras Rusia está dispuesta a hablar, sin que callen los cañones. Putin se opone desde hace meses a aceptar un cese de las hostilidades con el argumento de que el enemigo ucraniano lo aprovechará para reagruparse y rearmarse con armamento occidental. La realidad sobre el terreno indica que la ofensiva rusa en el Donbás se ha estancado, por lo que Moscú no puede exigir que el ejército ucraniano se retire de las zonas que controla en las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, aunque éstas sean, según la Constitución rusa, territorio nacional. Pese a que, según Trump, Zelenski frustró sus planes al negarse a reconocer la anexión rusa de la península de Crimea, la Casa Blanca se pudo del lado de Kiev al asegurar que Trump desea un alto el fuego duradero, de lo contrario Washington recurrirá a las sanciones. De hecho, el presidente ucraniano pidió el martes «sanciones contundentes adicionales» para obligar a Rusia a cesar de las hostilidades. "Debe haber presión, no sólo palabras o intentos de persuasión, que fuerce a Rusia a un alto el fuego y a poner fin a la guerra", dijo. Consciente de ello y de la amenaza de Trump de abandonar las negociaciones si no hay avances, Peskov aseguró hoy que Moscú entiende que Washington «quiere un rápido éxito en este proceso».