Diario de León

"Sólo va de humanidad", el estupor de un corresponsal de guerra en Gaza

Fotos de niños palestinos muertos por hambre.

Fotos de niños palestinos muertos por hambre.YAHYA ARHAB

Publicado por
Marcos Méndez
Corresponsal de guerra

Creado:

Actualizado:

El desánimo es total. Escribo estas líneas desde un apartamento en Jerusalén, sudando a mares a pesar del aire acondicionado a tope. Tengo la nevera de Laura, que me acoge estos días, a pocos metros llena de bebidas frías y fruta y toda la comida que pueda desear a un solo toque de teléfono. Anoche, la noche anterior, y la anterior… nos reunimos con colegas, españoles pero también extranjeros, para tomar unas cervezas y hablar de cuánto o poco trabajo nos encargan, o de lo que conseguimos vender. Hablamos y nos quejamos entre nosotros. Nos reímos y volvemos a casa. Y dormimos en camas cómodas con el aire acondicionado permitiéndonos descansar.

Si no estamos de cobertura, pasamos el día entre notas de prensa, vídeos y audios que nos llegan desde Gaza. Consultamos otras fuentes y, si tenemos suerte, hacemos las crónicas pertinentes. Cada mañana hablamos con los responsables de los medios para los que trabajamos para intentar transmitirles lo más destacado de lo mucho que sucede aquí a diario. A veces con suerte, a veces no. Quien decide en la capital occidental de turno qué debe publicarse en el boletín, las noticias o el periódico ese día tiene muchos más frentes abiertos que nosotros, lo sabemos. Hay corrupción, política preocupante, incendios, playas llenas de gente y piscinas llenas de cacas; parejas infieles pilladas en un concierto o la “trumpada”diaria desde Washington... No somos nuevos en esto y sabemos cómo funciona. Mientras nosotros luchamos para que nuestros medios tengan presente Gaza, a solo unos kilómetros, nuestros colegas gazatíes nos envían estos mensajes: «Llevo dos días sin comer». «No tengo fuerzas ni para escribir». «Tengo que desplazarme por enésima vez y ya no sé adónde ir». «Estoy tan delgado que no puedo ni moverme». «Ayúdadnos».

Leer estas cosas desanima. ¿Descorazonados? Eso sería un pecado, un sentimiento tan egoísta que no podemos permitírnoslo. No es que el hambre en Gaza haya empezado hace unos días. No es que la situación de los gazatíes en general, y de nuestros compañeros en particular, se haya vuelto insoportable desde el fin de semana, no. Llevamos meses escuchando y leyendo sus peticiones de ayuda. Las oímos, las leemos,y le insistimos a quien podemos: «¡Tenemos que contarlo!». Y el desánimo regresa. Y nos convencemos de nuevo de que no podemos permitírnoslo.

Ayer martes, el sindicato de la agencia francesa AFP emitió un comunicado muy duro. Tienen seis compañeros freelance que trabajan para ellos en Gaza. Sus gritos de socorro son insoportables para cualquier conciencia. «Desde la fundación de AFP en 1944, hemos perdido periodistas en conflictos, heridos y prisioneros entre nuestras filas, pero ninguno de nosotros recuerda haber visto morir de hambre a un compañero. Nos negamos a verlos morir».

Los compañeros gazatíes están en huelga de hambre desde el lunes. Beben agua con sales minerales como único alimento y afirman que continuarán así hasta que la comida llegue a los niños de Gaza. Cada día varios de esos niños mueren de hambre, más de 80 desde que Israel apretó el gatillo del hambre a principios de marzo.

(NOTA). Usar el hambre como arma de guerra es un crimen contra la humanidad. Youssef Muhamad y Ahmed Al Hasanat son los dos últimos bebés que han muerto —en el momento de escribir estas líneas— a causa de esta arma feroz e inhumana. Horas antes, Abdul Hamid, de 12 años, murió en Khan Jounis por desnutrición sin que los médicos pudieran hacer nada por salvarlo. Tres niños solo este martes por la mañana. Si nuestros colegas, los pocos periodistas que han sobrevivido a los misiles y a la artillería israelíes hasta ahora, cumplen su palabra, en cuestión de días dejaremos de tener sus informaciones, sus fotografías, sus vídeos desde la Franja. A esta campaña de presión, en la que se dejan lo poco que les queda de vida, la han llamado #MovimientoEstómagoVacío.

(RESPIRO). Será cuestión de días, quizás horas, antes de que la lista de personas muertas de hambre se vuelva inabarcable para los medios de comunicación. La situación, con miles de personas haciendo cola bajo un sol inclemente para conseguir algo que llevarse a la boca «es humillante», según acaba de decir el cardenal Pizzaballa, patriarca de los católicos en Jerusalén, que acaba de visitar Gaza.

El daño ya está hecho. La infancia, varias generaciones de gazatíes, los que sobrevivan, crecerán con un sistema inmunitario debilitado. Si esto no es genocidio, la RAE, la ONU y todos nosotros tendremos que darle un nuevo significado a esa palabra.

Los periodistas gazatíes gritan, con su último aliento, pidiendo ayuda para los niños gazatíes. Nuestro deber es gritar con ellos. Esto no va de religiones —nunca lo ha ido—, ni de política ni de relaciones internacionales. Esto, tú que me lees, va precisamente de lo que te permite leerme. Va solo de humanidad.

tracking