Magdalena Andersson acaricia su segunda jefatura de Gobierno
Las elecciones del domingo dejan una victoria mínima pendiente de confirmar

Líder del partido socialdemócrata.
La socialdemócrata Magdalena Andersson, cuyo bloque de centroizquierda obtuvo en las elecciones legislativas del domingo en Suecia una victoria mínima pendiente de ser confirmada por el recuento del voto exterior, aspira a convertirse ahora en la primera mujer en gobernar Suecia después de ganar unos comicios, culminando una larga carrera política marcada por varios hitos. Andersson ya se convirtió en noviembre de 2021 en la primera mujer en encabezar un gobierno en ese país nórdico, pero por la inesperada dimisión del entonces líder socialdemócrata y primer ministro, Stefan Löfven, y sólo por diez meses, antes de unas nuevas elecciones y no sin complicaciones. Fue elegida inicialmente por el Parlamento, pero siete horas después, dimitió sin llegar a asumir el cargo formalmente, debido a la salida de la coalición de gobierno de los ecologistas, descontentos con que la Cámara aprobara los presupuestos de la oposición.
Pocos días después se repitió la votación, con el mismo resultado, y Andersson pudo convertirse finalmente en jefa de Gobierno, aunque en una situación precaria, con un Ejecutivo en solitario y apenas una cuarta parte de los diputados de la Cámara. Esa inestabilidad marcó su etapa en el poder, salpicada además por un conflicto externo: la intervención militar rusa en Ucrania, que provocó de rebote la solicitud de ingreso de Suecia en la OTAN, poniendo fin a dos siglos de no alineamiento. Andersson no dudó en modificar la tradicional línea socialdemócrata, aludiendo al cambio en la situación de seguridad en Europa y a la decisión de solicitar el ingreso de la vecina Finlandia, también de tradición neutral. Semanas antes de que la cumbre de la OTAN aprobara la solicitud sueca, se encontró con una crisis doméstica por la moción de censura al ministro de Interior debido a la creciente delincuencia, a la que respondió amenazando con la dimisión: la situación se salvó con un pacto a última hora con una diputada independiente. Pese a mejorar los resultados de su partido, no pudo evitar el triunfo del bloque de derecha en 2022, aunque se ha tomado la revancha ahora, a pesar de que el cambio de tendencia en los sondeos en las dos últimas semanas parecía amenazar su triunfo y de obtener las peores cifras en casi un siglo para los socialdemócratas. Tampoco parece que la empresa vaya a ser sencilla: aunque se confirme el triunfo electoral del bloque opositor, Andersson deberá superar las diferencias internas en su seno, en especial, entre el Partido de Izquierda y el Centro.