Diario de León

Trump frena la compra de Groenlandia a cambio de un acuerdo de defensa ilimitado

Tras meses de negociaciones, es un pacto de duración ilimitada y sin coste para Washington

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Agencias
Washington

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Es el desenlace, al menos según la versión ofrecida por el presidente en redes sociales, de una reivindicación que ha marcado desde hace meses sus relaciones con Europa y que había llegado a provocar una de las mayores tensiones recientes dentro de la OTAN en las recientes cumbres. Trump amenazó con invadirla, anexionársela y comprarla y hasta llego a enviar a su hijo Don Jr. y a su vicepresidente, JD Vance, a la isla, que es un territorio autónomo danés. «EE.UU. ha alcanzado un acuerdo con el Reino de Dinamarca y Groenlandia que da a EE.UU. el control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades en Groenlandia», anunció Trump. El presidente sostiene además que el pacto no tendrá coste alguno para Washington y lo define como un acuerdo de duración ilimitada, sin fecha de expiración. Trump desiste de ese modo de la compra o la anexión de Groenlandia, que seguirá formando parte del Reino de Dinamarca. Pero lo que asegura haber conseguido es buena parte del objetivo estratégico que llevaba meses reclamando: libertad permanente para que EE.UU. garantice la defensa de la isla y capacidad para impedir que China, Rusia u otro adversario establezcan allí bases, desplieguen fuerzas o realicen inversiones consideradas sensibles sin autorización expresa de Washington. «A partir de ahora, ningún adversario de EE.UU. podrá tener jamás una base en Groenlandia, presencia militar en Groenlandia o realizar inversiones sensibles en Groenlandia sin nuestra aprobación expresa por escrito», dijo Trump en redes al presentar el acuerdo. El presidente también anunció que comenzará «inmediatamente» el proceso para desarrollar una importante presencia militar estadounidense en Groenlandia. Según los primeros detalles conocidos, el acuerdo contempla derechos permanentes de acceso, establecimiento de bases y sobrevuelo, además de la posibilidad de levantar nuevas instalaciones militares cuando se considere necesario. EE UU blinda su control militar Estados Unidos ya tiene presencia militar permanente en Groenlandia. Mantiene la base espacial de Pituffik, la antigua Thule, en el noroeste de la isla, clave para la alerta temprana de misiles, la vigilancia espacial, y el seguimiento de satélites. Actualmente hay allí alrededor de 130 militares estadounidenses, aunque el complejo reúne a unas 600 personas contando civiles y contratistas privados. Groenlandia es enorme, tiene 2,17 millones de kilómetros cuadrados, unas 4,3 veces la superficie de España, pero apenas 57.000 habitantes. Durante la Guerra Fría, la presencia norteamericana llegó a ser mucho mayor, con miles y miles de efectivos. Por eso, la novedad del acuerdo anunciado por Trump no es que EE.UU. llegue ahora a Groenlandia, sino que pueda ampliar de forma permanente y sustancial su despliegue y su capacidad de decisión sobre la seguridad de este territorio ártico. La fórmula permite a Trump presentar como resuelta una disputa que había llevado las relaciones con Dinamarca y con otros aliados europeos a uno de sus momentos más delicados. Durante meses, el presidente insistió en que el control estadounidense de Groenlandia era indispensable para la seguridad nacional y llegó a plantear abiertamente que Dinamarca no tenía capacidad suficiente para defender un territorio situado en una zona cada vez más disputada por las grandes potencias. Todavía en julio, durante la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump había vuelto a reclamar el control estadounidense de la isla. «Groenlandia no beneficia a Dinamarca. Dinamarca no gasta dinero para ayudar realmente a Groenlandia. Pero es una parte importante para Estados Unidos», dijo entonces. Su argumento era fundamentalmente estratégico: la creciente actividad rusa y china en el Ártico y la posición de Groenlandia entre América del Norte, Europa y las rutas polares. El gobierno danés había rechazado hasta ahora cualquier cesión de soberanía. La primera ministra, Mette Frederiksen, reiteró durante la disputa que Groenlandia «no está en venta», aunque Dinamarca se mostró dispuesta a ampliar la cooperación militar con Washington. Groenlandia, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, había defendido igualmente que cualquier decisión sobre su futuro debía contar con los propios groenlandeses. La tensión había alcanzado un punto especialmente delicado después de que Trump se negara durante meses a descartar completamente el uso de la fuerza para hacerse con el territorio.

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