Diario de León

Corea considera las sanciones de EE.UU. una declaración de guerra

Un norcoreano en la frontera, repleta de pancartas que piden la unificación

Un norcoreano en la frontera, repleta de pancartas que piden la unificación

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Efe - SEÚL.

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Corea del Norte instó ayer a EE.UU. a seguir la senda del diálogo y a no imponer sanciones económicas que equivalgan a una guerra, para solucionar la creciente tensión nuclear que vive la península coreana. Mientras Tokio, Seúl, Washington y Moscú multiplican sus esfuerzos diplomáticos en un intento de aplacar la crisis producida por el programa secreto de enriquecimiento de uranio y misiles del régimen comunista, Pyongyang responde una vez más con una habitual retórica amenazante a través de su Agencia Central Oficial de Noticias (KCNA). En un despacho de noticias del órgano oficial de prensa recibido en Seúl, el régimen comunista de Pyongyang acusó al gobierno de Washington de poner en marcha una estrategia de bloqueo costero a su país, al haber anunciado que vigilará y registrará los barcos mercantes norcoreanos en los océanos. Semejante bloqueo fue comparado con unas «sanciones económicas» en toda regla cuyo objetivo no pretende otra cosa más que aislar y ahogar al régimen norcoreano. «(Las sanciones) equivalen a una guerra», indicó el despacho de prensa, en el que se vuelve a mostrar la petición de Corea del Norte a EEUU para que escoja una postura de diálogo, en lugar del camino bélico. Las declaraciones norcoreanas se difunden un día después de que la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) exhortara al régimen estalinista norcoreano a permitir el control de sus instalaciones nucleares, que Occidente sospecha pueden ser utilizadas para fabricar armas, y el regreso de sus inspectores. Pyongyang expulsó la semana pasada a los dos miembros del OIEA que vigilaban en Corea del Norte que las centrales nucleares estaban cerradas, tras haber quitado los precintos y retirado las cámaras de observación antes de reabrir los reactores atómicos. Pese a que Washington se resiste a llamarla «crisis», esta escalada de tensión es consecuencia de la suspensión que el gobierno de George W. Bush hizo en diciembre a los envíos de petróleo a Corea del Norte en castigo porque Pyongyang desarrolló en secreto programas nucleares con fines balísticos, en violación de un acuerdo suscrito en 1994 entre ambos países. Pyongyang aseguró que la reapertura de sus centrales nucleares no estaba vinculada al desarrollo de armas y que sólo pretendía obtener electricidad.

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