El general que dirigió las guerras de Afganistán e Irak se retira
«Ya se ha ganado un lugar en la historia. Para qué querría ahora ser un burócrata después de haber sido un exitoso luchador?». Con esta frase resumía en el Washington Post el general Randall Rigby, amigo personal del general Franks, los motivos que han llevado al que dirigió la guerra en Afganistán e Irak a renunciar al puesto de jefe del Ejército, cargo que le propuso asumir el secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Tommy Franks, de 57 años, ha preferido renunciar a la vida militar y se jubilará después del verano. En julio dejará su plaza al frente del Mando Central, uno de los nueve centros de control militar estadounidense y desde el que Franks supervisaba los movimientos de tropas en conflictivas. Franks se había convertido en la cara uniformada de la lucha militar contra el mal tras los atentados del 11-S.