Diario de León
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León

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Si la media de pérdidas militares norteamericanas en Irak siguiera el ritmo de los tres últimos días, el número de bajas alcanzaría en dos meses el total de las sufridas durante la campaña: desde el sábado han muerto allí una decena de soldados estadounidenses. La distinción se impone: más de la mitad son víctimas de accidentes o explosiones accidentales y sólo cuatro, tal vez cinco, de los muertos lo han sido en combates contra una resistencia residual que parece más activa en los últimos días. Pero en ocasiones la relación es tan clara que los percances, por ejemplo en el caso del helicóptero estrellado ayer en Fallujah (versión de Al Yasira, sin confirmación americana), son como parte del escenario bélico. Sólo media hora antes una emboscada en esa ciudad había causado muertos y heridos. Fallujah es conocida como un feudo del antiguo régimen, contra cuyas bases políticas y militares arremete estos días la Autoridad anglo-americana, reforzada por la resolución de la ONU que le dio existencia legal. Paul Bremer ha procedido nada menos que a disolver las fuerzas armadas iraquíes, ha anunciado que no dará ni un dinar a quienes fueron baasistas o formaran parte de los servicios de seguridad y la Guardia Republicana y ha suscitado un motín de unos cien oficiales. La relación de esta efervescencia anti-ocupación con los incidentes armados sólo es ambiental. Y acredita que la hostilidad a la ocupación es variopinta. Se produce en registros diferentes y obedece a los tics pre-guerra: en Kirkuk, violencia interconfesional que complica la elección, por un colegio restringido, de un ayuntamiento; en Fajullah, donde a finales de abril los norteamericanos mataron a 18 vecinos, métodos para-terroristas a cargo de células clandestinas; en Haditah, una emboscada clásica... y en el Kurdistán, nada de particular, pero un agravio para las facciones obligadas a rendir sus armas, que los kurdos mantendrán. Y, entre tanto, la oposición política genuina, estable e insoslayable, el factor chií, ha optado, sabiamente según la mayoría de observadores, por una hostilidad sólo dialéctica, con algunas expresiones verbales y una exhibición de su capacidad para controlar a la gente y gestionar servicios públicos esenciales. Como sucedió en los días del régimen depuesto de Sadam Huseín, ahora, con la Autoridad anglo-americana a cargo, Irak se parece mucho.... a sí mismo.

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