Entre los «sin papeles» viajaban siete niños, que murieron durante la travesía hacia Lampedusa
El hambre y la sed matan en un barco a la deriva a 70 inmigrantes
Los supervivientes que llegaron a Italia no tenían fuerzas ni para tirar los cadáveres al mar

El lado más dramático de la inmigración clandestina se mostró crudamente la noche del domingo frente a las costas de la isla de Lampedusa, al extremo sur de Italia, cuando fue descubierta una embarcación con una treintena de inmigrantes, algunos vivos, otros muertos. Al menos 70 personas perdieron la vida al intentar entrar a Italia ilegalmente en una embarcaciós inadecuada, según testimonios de varios inmigrantes rescatados ayer en Lampedusa. En la barca iban 15 mujeres y siete niños, que perecieron. «Al comienzo eramos 85 personas en el barco», declaró uno de los supervivientes al comandante de la capitanería del puerto, Michele Niosi. La travesía duró 16 días y al tercero se acabó el agua y la comida, lo que, unido al mal estado de la mar, ocasionó la muerte de muchas personas, que fueron arrojadas al agua. El hecho de que al final la nave llegara a las inmediaciones de la isla de Lampedusa con 13 fallecidos lo explican algunos de los que pudieron salvarse con el argumento de que ya no tenían fuerzas para deshacerse de sus compañeros. Los muertos estaban tendidos en el puente del barco, al igual que los supervivientes, que pedían ayuda. Según los dramáticos testimonios, el número de muertos podría llegar a 70. Quince de los inmigrantes fueron socorridos y trasladados a hospitales locales ya que se encontraban agotados y deshidratados por la falta de víveres. «Tenían hambre, temblaban de frío, algunos deliraban», contó el comandante. «Cuando nos acercamos al barco, que parecía vacío, vimos una escena sacada del Infierno de Dante. Los cuerpos de los inmigrantes estaban unos encima de los otros, no se distinguían los vivos de los muertos. Veíamos sólo unos brazos que se movían pidiendo ayuda», contó Stefano Valfre, de 34 años, quien manejaba el barco de pesca que los encontró la noche del domingo. Una mujer, de 30 a 40 años, fue descubierta viva entre los cadáveres agrupados en el puente de la embarcación, y sus condiciones de salud son gravísimas. La mayoría de los inmigrantes procedían de Somalia. «Zarpamos el 3 de octubre desde un lugar desconocido de la costa de Libia. Después de tres días se acabó el combustible y los víveres y comenzó el calvario», contó a los socorristas uno de los supervivientes. El ministro del Interior italiano, Giuseppe Pisanu, aseguró que «desgraciadamente, el episodio del domingo no es único, es sólo el último de una tragedia ignorada que se consuma ante los ojos de toda Europa». Italia pide que la UE se haga cargo del problema.