Al «enemigo», ni las gracias
La soldado Lynch no recibe al iraquí que guió a los marines para rescatar a la falsa heroína aunque el joven arriesgó su vida y perdió un ojo para salvarla cuando estaba prisionera en Nasiriya
Mohamed Odeh Rehaief ha contado a medio Estados Unidos la impresión que le causó ver a la joven soldado Jessica Lynch maltrecha en la cama de un hospital de Nasiriya mientras un coronel iraquí le cruzaba la cara a bofetadas en pleno interrogatorio. El abogado de 33 años se jugó entonces la vida para salvarla y perdió un ojo por ello, pero la soldado rescatada no dispuso el lunes ni de cinco minutos para darle las gracias. Un borrón más en el expediente de la soldado para la que el Pentágono diseñó en su día una falsa historia de heróica resistencia. No es que a Jessica se le pudiera haber pasado la presencia de su salvador en la pequeña localidad de Virginia Occidental donde reside. El pueblo, que se llama Palestina, tiene apenas mil habitantes y todos se volcaron en las calles para recibir al abogado iraquí de 33 años que, junto a su familia, acaba de recibir asilo político en EE.?UU. De hecho, han sido sus ciudadanos, organizados en el grupo de Amigos de Mohamed, los que le han sacado de su nueva vivienda en Washington para llevarle hasta allí y nombrarlo ciudadano de honor. La ausencia de la joven de 20 años que hace dos años se alistó en la Armada para poder pagarse los estudios de maestra fue tan notoria que el portavoz de la familia se vio obligado a hacer una declaración a modo de excusa. «La rehabilitación le lleva mucho tiempo... Trabaja mucho para recuperarse», dijo el abogado. Lo que de verdad ocupa el tiempo de Jessica es el libro que se publicará el próximo mes, por cuyo adelanto ha cobrado un millón de dólares. Su salvador, al que los emocionados vecinos definieron como «un ángel» y hasta llamaron «madre Teresa», se quedó sin verla, no pudo probar bocado por ser el primer día del Ramadán y todavía dio muestras de humildad. «Tengo suerte de estar vivo y en Estados Unidos», dijo como si fuera un guión de Hollywood. «Los verdaderos héroes son Jessica y los soldados americanos que vinieron a mi país para traernos la libertad a mí y a mi familia».