LOS MILITARES, LOS PRIMEROS EN LA DEPURACIÓN DE RESPONSABILIDADES
Los abusos tumban al general Sánchez, jefe de las tropas de la Coalición
El escándalo de las torturas se va cobrando poco a poco víctimas de mayor rango dentro del Ejército norteamericano. El general Ricardo Sánchez, que ha dirigido las tropas de la coalición desde su entrada en Irak en marzo del 2003, será relevado de su cargo el próximo verano según se informó ayer desde el Pentágono. Aunque el portavoz de Donald Rumsfeld, Larry de Rita, insistió en que su relevo no tiene nada que ver con las torturas, no se puede negar que su nombre es uno de los que más se han visto salpicados por un escándalo en el que la falta de supervisión de los altos cargos parece uno de los principales motivos que propiciaron los denunciados abusos en Abu Ghraib. Todos los altos cargos del Gobierno Bush, incluido el propio presidente, se dedicaron ayer a alabar el trabajo realizado por Sánchez y a recordar que en el Ejército es habitual que se produzcan rotaciones en los puestos de responsabilidad. «El general Sánchez ha hecho un trabajo fabuloso. Su servicio ha sido ejemplar» afirmó Bush desde el despacho Oval. El secretario de Estado Colin Powell dijo que había escuchado que Sánchez sería relevado pero no pudo confirmar si tenía algo que ver con las torturas. «Todos sabíamos que iba a ocurrir como parte de la rotación normal entre comandantes. Resulta normal que le haya llegado el momento del relevo» aseguró. El general que debería sustituirle es el actual número dos en Irak, George Casey. Además de Sánchez, ayer también tembló el nombre de la generala Janis Karpinski, la encargada del sistema penitenciario en Irak hasta el pasado enero y que, según se supo ayer, será suspendida de su cargo de responsable de la 800th Military Police Brigade. Hasta ahora, Karpinski había sido amonestada administrativamente pero seguía estando al mando de su brigada. «No sé las razones. Cuando lo vea por escrito lo sabré. La suspensión significa que ya no seré la comandante de ese cuerpo y se me asignará a otra posición hasta que se aclaren las razones de las supensión, cuales quiera que sean». Técnicamente no ha sido acusada de ningún delito y la suspensión puede ser revocada en cualquier momento. El soldado Jeremy Sivits es hasta el momento el que ha recibido la mayor condena en relación a los abusos: un año de cárcel y expulsión del Ejército.