| Opinión | Más que un referéndum |
Ironías de la vida
La oposición, que ha luchado sin tregua contra el presidente, le hace más fuerte
El mundo al revés: La oposición venezolana, que ha batallado sin tregua contra Hugo Chávez y buscado su destitución, ha apuntalado para mucho tiempo al presidente, que ganó con gran holgura el esperado referéndum revocatorio. La Coordinadora Democrática (la plataforma opositora) ha recusado el resultado y habla de fraude a través de la autoridad electoral, pero la consulta estuvo bajo intensa observación de dos instancias aprobadas por las partes, la OEA y el Centro Carter y ninguna de las dos cuestiona la victoria presidencial. Los refererendos son con frecuencia mucho más de lo que dicen ser: el general Pinochet debió democratizar el país porque se le ocurrió preguntar a los chilenos que les parecía su modelo constitucional y hace nada los grecochipriotas invalidaron el plan de la ONU para reunificar Chipre porque se les indujo a pensar que los turcos salían ganadores. En este caso la consulta podrá ser replanteada, con retoques y pasado un tiempo prudencial, pero en el caso venezolano, no. Popular en su país Hugo Chávez, pues, con mala reputación fuera de Venezuela, de creer el aparente consenso intelectual imperante en los medios, es respaldado en su país, donde la mayoría pobre algo ha visto de reparto del maná petrolero a través de programas sociales como vivienda y atención médica gratuita. Es un retórico pesado para ciertos gustos y demasiado colorista y populista para otros, pero es popular y, sin duda, su Movimiento Bolivariano, es el primer partido del país. Se ha ponderado el perfil bajo que el gobierno norteamericano ha asumido estos días: detesta a Chávez, buen amigo de Fidel Castro, pero ha estado correcto y aún constructivo: «El porvenir de Venezuela está en manos de los venezolanos (...) y un referéndum transparente y pacífico aportará estabilidad y un escenario para trabajar». Esto lo dijo un tal Colin Powell, quien sabe que las compañías petroleras de su país están listas para invertir en los grandes yacimientos del Orinoco y no hacen ascos al refrendado teniente coronel, aunque esté si se lo haga a ellos, a quienes pide «un mayor respeto para los venezolanos y su Gobierno».