El político que llega tarde

Llegó tarde a la política conservadora, lo hizo con el pie equivocado, se ganó las críticas de sus propios compañeros y no ha logrado vender la marca conservadora ni siquiera con un laborismo deteriorado. Y lo peor, Michael Howard se ha dejado robar su agenda política por los laboristas y no ha sido capaz de utilizar los trucos electoral que le valieron a George Bush su reelección. Hay políticos que nacen con estrella y otros estrellados. Michael Howard nació estrellado. A pesar de que contó con las mismas oportunidades que sus compañeros de pupitre en la Universidad de Cambridge, figuras del conservadurismo como John Gummer o Norman Lamont, Howard alcanzó mucho después que ellos los despachos de poder en la sede del Partido Conservador. Hubo tres motivos que evitaron que Howard fuera una joven promesa de la política prethatcherista, era un abogado con aspecto taciturno, era judío, es decir, no pertenecía al club de la Iglesia de Inglaterra y era soltero. No sería hasta el último Gobierno de Margaret Thatcher cuando Howard comenzó a ascender por la escalera política y cuando lo hizo fue para despotricar contra la 'dama de hierro', lo que le valió la cartera del interior con John Major. En seguida demostró cuál sería su manera de dirigir el ministerio, dura, inflexible y muy conservadora, tanto que la que fuera entonces directora de prisiones, Anne Widdecombe, dijo que Howard tenía «algo de la noche». Algunas de sus medidas antiterroristas fueron calificadas de ilegales por los tribunales europeos. Pero lo más significativo de este hombre es su obsesión con endurecer las medidas para aquellos que llegan al Reino Unido en busca de asilo. Algo que sorprende cuando sus propios padres fueron inmigrantes procedentes de Rumanía ( su padre era tendero) y su abuela murió en Auschwitz en manos de los nazis. El nació en Gales en 1941. Entre sus logros, según destacan los más gamberros de la política, es haberse casado con una ex modelo treinta años más joven que él y entre sus mayores fracasos no haber aprendido los trucos de magia de Bush de cara a estas elecciones. Por qué gano Bush contra pronóstico en Estados Unidos. Porque extendió el atractivo de la marca 'consevadurismo', porque el americano ofreció iniciativas basadas en la fe y reformas radicales en educación y sanidad. Howard ha basado su elección en atacar a Blair por su papel sobre Irak, en prometer cerrar el país a los inmigrantes y en llevar modestos ajustes en el sistema tributario. Propuestas modestas para el mundo conservador británico. La imagen de Howard no es tan patética como la de los recientes desastres conservadores, Ian Duncan Smith y William Hague, pero camina en esa línea de atractivo cero entre los votantes más jóvenes y en la clase media que busca un líder tory con el gancho personal y político que hasta ahora ha mostrado el laborismo con Blair. Por eso no ganará el jueves.