Diario de León
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El rey Fahd lega a su sucesor Abdalá una economía que gracias a la espectacular subida de los precios del petróleo vive el mayor auge de los últimos 25 años. Se ha lanzado a un proceso de privatizaciones y de apertura a los inversionistas extranjeros. Todos los indicadores económicos y financieros están fortalecidos, pero la economía del reino afronta a largo plazo serios problemas estructurales, algunos de ellos inherentes a la propia sociedad. Los principales son su dependencia de los trabajadores extranjeros, la dificultad para integrar a los jóvenes en el mercado laboral y el hecho de que la mitad de la población saudí, en edad de trabajar, no puede hacerlo ya que pocas mujeres pueden acceder a un empleo por tradiciones ultra conservadoras. Arabia Saudí, que posee alrededor de la cuarta parte de las reservas mundiales de crudo, es también el primer productor y exportador del mundo. La economía saudí vivió una primera época dorada en los años setenta como resultado de la explosión de los precios después del embargo petrolero decretado por los países árabes. Pero su dependencia exclusiva del petróleo la hacía muy vulnerable. Apenas sentado en el trono en 1982, el rey Fahd pudo comprobarlo al verse confrontado rápidamente a una caída del 20% de los precios del crudo. Después de alcanzar el nivel récord de 10 millones de barriles diarios (mbd) en 1981, la producción saudí bajó a 2 mbd en 1985. Esta crisis obligó a Fahd a hacer recortes masivos en las subvenciones públicas. Los años siguientes, el Gobierno saudí consumó importantes inversiones en educación y sanidad. Hoy en día, el índice de analfabetismo es inferior al 20% entre los hombres y ha bajado al 23% entre las mujeres. Pero estos progresos en materia educativa no se reflejan en el mercado laboral, que reposa en una población de más de seis millones de trabajadores inmigrados, la mayor parte asiáticos con frecuencia mal pagados y a veces maltratados. El desempleo afectaría a un 20% de la población masculina, mientras que sólo un 10% de mujeres en edad de trabajar tienen empleo. La política oficial de «saudización», que se basa en cuotas, no ha resuelto nada, los sauditas rechazan los empleos mal remunerados. El desempleo se ha visto agravado durante la mayor parte del reinado de Fahd por un índice de crecimiento económico lento e inferior al poblacional, que sigue estando muy por encima del 3%. Esta situación cambió estos dos últimos años gracias al brusco aumento de los precios del petróleo, que generó un crecimiento del 5,3% en términos reales en 2004. Por segundo año consecutivo, Arabia Saudí cerró 2004 con excedente presupuestario, de 26.100 millones de dólares (9.600 millones de dólares en 2003). Los ingresos peroleros representan tres cuartas partes de los ingresos presupuestarios, un 90% de los ingresos por exportaciones y el 45% del PIB. «Contrariamente a los años 1975 y 1981, no se desarrolla sólo el sector petrolero» esta vez, agrega este diplomático. El desarrollo se da en todos sectores y es por lo tanto más equilibrado.

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