Diario de León

Abdalá, un rey sobrio

El nuevo rey saudí, Abdalá ben Abdel Aziz dirigía en la práctica el país y tuvo que afrontar las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre

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riad | colpisa

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El nuevo rey saudí, Abdalá ben Abdel Aziz, que sucedió al rey Fahd, fallecido este lunes a los 84 años, dirigía en la práctica el país desde 1995 y ha tenido que afrontar las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Después de los atentados terroristas Washington criticó severamente el supuesto laxismo de Riad con el terrorismo. En particular denunció la eventual responsabilidad de la monarquía árabe en la emergencia de un islamismo ultrarradical, dado que 15 de los 19 terroristas que participaron en esos atentados eran saudíes, al igual que Osama Bin Laden, jefe de la red Al Qaeda, que reivindicó los ataques. El príncipe Abdalá desencadenó una lucha sin respiro contra los seguidores de Al Qaeda, autores de una serie de atentados mortíferos perpetrados dentro de Arabia Saudí desde mayo de 2003. Los extremistas islámicos tienen enfilados al régimen saudí y a los extranjeros que viven en el reino. A pesar de los esfuerzos de los neoconservadores norteamericanos, que siguen alimentando una campaña anti-saudí en Estados Unidos, Abdalá mantiene relaciones directas con el presidente George W. Bush, sobre todo con frecuentes conversaciones telefónicas. Su visita en abril del 2005 al rancho texano de Bush y el recibimiento que le reservó el presidente norteamericano -ilustrado por imágenes de ambos hombres caminando de la mano-atestiguan sus excelentes vínculos personales y, sobre todo, la mejoría de las relaciones bilaterales desde el 11 de septiembre. En una precedente visita oficial a Estados Unidos, en abril del 2002, los dos hombres discutieron un plan de paz para Oriente Medio propuesto por Abdalá. Adoptado por la cumbre árabe de Beirut de marzo de 2002, ese plan, que finalmente no prosperó, proponía a Israel una normalización de relaciones con el mundo árabe a cambio de la retirada de todos los territorios ocupados. Oposición a la guerra Consciente de la cólera imperante en el mundo árabe, el príncipe decidió en el 2003 no autorizar a las fuerzas norteamericanas a volver a usar el suelo saudí para invadir Irak. Esa actitud contrastó con la adoptada durante la guerra del Golfo, de 1991, cuando miles de soldados de EEE.UUs se instalaron en Arabia Saudí, país que cobija los dos principales lugares santos del Islam: la Meca y Medina. Abdalá dirigía de hecho el reino desde la embolia cerebral sufrida en 1995 por el rey Fahd, hermanastro suyo. Visto desde el extranjero, el reino presenta una imagen cerrada y atrasada, pero Abdalá intenta que evolucione gradualmente por la vía de las reformas, buscando mantener un prudente equilibrio entre una tradición musulmana ultraconservadora y una modernización consideraba inevitable.

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