Los estudiantes proclamaron el éxito de su quinta jornada de movilización contra el contrato
El Gobierno francés va al diálogo mermado por las protestas
Unos 200 violentos fueron detenidos en los disturbios posteriores a la manifestación
Aunque las repercusiones de la huelga fueron considerablemente menores que la semana pasada, la participación en las manifestaciones fue igual o incluso mayor. La quinta jornada nacional de movilización contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) reforzó a sindicatos y asociaciones de estudiantes de cara a las conversaciones que empezarán hoy mismo en el Senado. Las cinco centrales mayoritarias respondieron positivamente a la carta de invitación enviada por los presidentes de los grupos parlamentarios del partido mayoritario (UMP) y hoy se sentarán a la mesa de negociaciones reforzada por los dos ministros responsables del área de Trabajo, Jean-Louis Borloo y Gérard Larcher. Bajo la supervisión del ministro del interior y presidente del partido Nicolás Sarkozy, las conversaciones se centrarán en «la proposición de ley que modificará el CPE», que la mayoría quiere presentar cuanto antes para aprobarla en mayo. Los sindicatos se han agarrado a las promesas de Sarkozy: «Si podemos hablar sin tabúes y todo puede ponerse sobre la mesa iremos con el mismo mensaje: primero, retirada del CPE y luego apertura de negociaciones sobre el empleo». Gobierno bicéfalo En la Asamblea Nacional, el primer ministro Dominique de Villepin proclamó que «la prioridad es salir de la crisis actual» ante la que «el gobierno no se quedará cruzado de brazos». Hace sólo una semana defendió a ultranza el mantenimiento del CPE que el presidente Chirac ha ordenado no aplicar. Ayer Villepin, desautorizado como gestor en favor del grupo parlamentario y de Nicolás Sarkozy , respondió con un lacónico «el presidente preside y el Gobierno gobierna». El socialista Jean-Marc Ayrault quería saber quién gobierna en realidad ahora que Sarkozy «ejerce de primer ministro virtual». Según el último sondeo, el 45 por ciento de los franceses desean la dimisión de Dominique de Villepin, que cae en su cota más baja de popularidad, un 28 por ciento. Nuevamente faltaron a la sesión buena parte de los diputados de la izquierda, presentes en las manifestaciones. Los sindicatos calculan que la participación fue en provincias un 10 por ciento superior a la del martes pasado. También hubo incremento, según los datos del ministerio del Interior: más de un millón y más de tres millones de personas en las calles, según las fuentes. En Marsella, Nantes, Lyon y Burdeos la participación fue considerablemente más numerosa. En París, los organizadores repiten la cifra de 700.000 personas de hace una semana. Cortejos fúnebre-humorísticos enterraban el féretro del CPE mientras el nombre de Chirac se deslizaba por primera vez en las pancartas: «Chirac, Villepin, Sarkozy: vuestro periodo de prueba ha terminado» Vigilada por 4.000 policías, la concentración en la capital transcurrió sin incidentes entre la plaza de la República y la de Italia hasta que a las siete de la tarde los manifestantes empezaron a dispersarse. Entonces, varios centenares de radicales y agitadores se lanzaron contra los antidisturbios. A primeras horas de la noche el balance era de un herido y más de 200 detenidos. Enfrentamientos similares se registraron en Rennes, Lille, Grenoble y Lorient. Desde el inicio de la crisis se han producido 2.700 detenciones y 175 condenas entre los más violentos. Los paros tuvieron un seguimiento muy inferior a los del pasado día 28. El transporte público se vio afectado en una media del 20 por ciento. Los controladores aéreos lo secundaron discretamente, pero las precauciones de Aviación Civil provocaron retrasos de hasta hora y media en el aeropuerto de Orly. «El presidente preside y el Gobierno gobierna» DOMINIQUE DE VILLEPIN Primer ministro francés