El mayor temor son las bombas de racimo que aún estan sin explotar
Para los militares españoles, el viaje en barco de una semana ha sido el momento de empaparse bien de la realidad libanesa y de los riesgos de la misión. «El mayor temor es la munición que no ha explotado, las bombas de racimo», recordaba el sargento Navarro. Los infantes de Marina reconocen su recelo ante la presencia de «elementos aislados incontrolables» en su zona, pero la mayoría se ha aprendido de memoria las reglas de seguridad de la misión para sentirse más protegidos. «No abandonar la carretera porque los caminos están sembrados de bombas, no entrar en zonas no reconocidas por la ONU y otras normas más confidenciales», repetían los soldados. La mayoría de ellos tampoco desea entrar en consideraciones políticas. «Ni Hezbolá ni Israel. Nosotros no estamos aquí para dar la razón a nadie, sólo para intentar que esta gente pueda vivir mejor», explicaba el cabo primero José Ignacio Añón. «Harán falta generaciones para que la situación en Líbano cambie de verdad, pero esperamos al menos poder hacer algo bueno con nuestra presencia», confió este militar que asegura que siempre se ha interesado por el Líbano. Al menos tres personas resultaron heridas el jueves por la explosión de bombas racimo israelíes que no detonaron durante los 34 días de ofensiva de israel contra Líbano. Entre los heridos hay dos jóvenes agricultores de 18 y 19 años.