El régimen comunista insiste en que tomará «las medidas oportunas» contra el castigo»
La ONU vota unas sanciones a Corea que no contemplan el uso de lafuerza Un texto dirigido contra el programa atomico
Los aviones espía norteamericanos no detectan indicios de radiactividad

Ban Ki-Moon y Koffi Annan se estrechan la mano en la ONU
El Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto votar hoy una suavizada resolución para sancionar a Corea del Norte por el ensayo nuclear que realizó el pasado lunes. La oposición de Rusia y China hizo que final-mente se excluyera el recurso al uso de la fuerza, por el que apostaban EE.UU. y Japón. Tras cinco días de negociacio-nes a puerta cerrada, llegó el acuerdo. Este lapso de tiempo fue destacado por el embajador de Estados Unidos, John Bolton, como «una clara señal de la determinación del Consejo para actuar con rapidez». Para otros, reflejan la división que una vez más enfrentó a sus miembros. El principal punto de desen-cuentro fue si la resolución se-ría redactada bajo el artículo 41 del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, que contem-pla sanciones diplomáticas y económicas pero no militares, o iría más allá abriendo la puerta para una posible intervención armada. Finalmente, Pekín y Moscú (con poder de veto) se salieron con la suya y el texto excluirá cualquier referencia directa al uso de la fuerza. Para ello, y llegado el caso, será ne-cesario aprobar otra resolución posterior. China ha sido tradicionalmente el más fiel aliado de Corea del Norte en este foro, pero al mismo tiempo es considerado como el país que tiene más influencia sobre el régimen de Kim Jong Il. Desde el principio de esta crisis, Pekín dejó claro que sólo aceptaría imponer «medidas de castigo apropiadas», siempre y cuando se evitara un mayor sufrimiento para su población. No obstante, la estrecha relación comercial que mantienen ambos países ha sido una razón determinante para que, días atrás, Bolton calificara a China como «protector» de Corea del Norte en el Consejo. Como primera respuesta, y en línea con la postura que ha venido mostrando su Gobierno, el embajador de Corea del Norte ante la ONU, Pak Kil Yon, advirtió ayer que Pyongyang tomará «las medidas apropiadas» para hacer frente a las sanciones que contempla el texto encima de la mesa y que es la primera resolución de castigo que el Consejo impone a Corea del Norte desde que ingresó en la ONU en 1991. Persisten las dudas Por otro lado, crecen las du-das sobre la autenticidad de la prueba nuclear anunciada por el gobierno norcoreano. Si China y Corea del Sur señalaron el jueves que no habían detectado ninguna emisión radiactiva anormal tras el lanzamiento, ayer los servicios secretos estadounidense anunciaron que tampoco han detectado indicios de radiactividad en las muestras de aire que tomaron los aviones espía norteamericanos tan sólo un día después de la prueba nuclear. No obstante, estos resultados son preliminares a la espera de los informes oficiales definitivos, que se conocerán dentro de un par de días. El borrador de la resolución contempla sanciones que se dirigen sobre todo al programa nuclear norcoreano: Prohíbe la venta o transferencia a Corea del Norte de cualquier material o tecnología que pueda ser usada para sus programas nucleares, misiles balísticos o de armas de destrucción masiva. Prohíbe la venta de artículos de lujo. Ordena congelar las cuentas bancarias y los activos finan-cieros de aquellos individuos o entidades que tengan cone-xión con el programa nuclear norcoreano. Además, se les impide salir del país. El texto exige a Pyongyang que abandone totalmente sus programas nucleares y que no haga otro ensayo como el del pasado lunes. Impone la inspección de los barcos que lleguen y salgan de Corea del Norte, punto sobre el que todavía hay algunas precisiones pendientes.