Diario de León

| Análisis | La batalla de Nayaf |

El misterio de los soldados del cielo

Publicado por
Ángela Rodicio - nayaf
León

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Las zanjas aparecen repletas de cadáveres con ropas civiles; montañas de coches calcinados; decenas de hombres, con los ojos vendados, se agrupan, detenidos. Son las imágenes que, proceden-tes de Zarqa, una población iraquí a orillas del río Éufrates, han hecho imaginar la violencia del pasado fin de semana. Zarqa se halla a las afueras de Nayaf, la ciudad más santa de los chiíes, que esos días hervía de fieles que celebraban la Achura , el martirio de su ídolo supremo, Huseín, el nieto de Mahoma, a manos de suníes que le usurparon sus derechos sucesorios. Fue en el siglo VII y, desde entonces, lo recuerdan con multitudinarias ceremonias de autoflagelación colectiva. Según la versión oficial iraquí y norteamericano-británica, los muertos de Zarqa, dos centenares, eran miembros de una secta mesiánica, Jund al Sama, el Ejército del Paraíso, y su líder, Ahmed Ismail Qatea, o Diya AbdulZahra Kadhim, o Alí bin Alí bin Alí Taleb, según la fuente, pretendía lanzarles a todos, armados hasta los dientes, para masacrar a los fieles de Nayaf y provocar el regreso del imán escondido, el equivalente chií de nuestra resurrección. La misma fe en la victoria de los justos. Dudas Pero las dudas y los interro-gantes sobre Zarqa-Nayaf, están aumentando sensi-blemente cada día que pasa. ¿Cómo es posible que nadie supiera antes de la existencia de una secta que estaría tan armada y preparada como para mantener ocupados durante dos días al comando Escorpión iraquí, a helicópte-ros de combate y cazabom-barderos norteamericanos y británicos? Muchos chiíes del sur de Irak son de ascendencia árabe y no persairaní. No obedecen a la máxima auto-ridad chií de Irak, reconoci-da por los ocupantes, Alí al Sistani, nacido en Irán. Dos importantes tribus, los Al Hatami y los Al Jazali, creen que su liderazgo debe estar en manos de un clérigo árabe. Miembros de ambas tribus, la auténtica organización social en Oriente Medio, han reve-lado que los muertos son suyos, civiles, y que la razón de la matanza es que ellos aspiran a vivir unidos con los suníes, como siempre. Jabar Al Hatami ha acusado a Bagdad y a Washington de considerarlos terroristas sólo porque rehúsan colaborar con las autoridades. Y de buscar la división del país para seguir justificando la ocupación.

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