El mito de la Baader-Meinhof

El empresario Schleyer apareció muerto en el coche
La Fracción del Ejército Rojo es más conocida como Banda Baader-Meinhof, por sus fundadores Andreas Baader y Ulrike Meinhof, quienes se suicidaron en prisión poco después de ser capturados. El terrorismo alemán es deudor de las revueltas estudiantiles de finales de los 60 y de las protestas contra la guerra de Vietnam. Sus protagonistas se consideraban intelectuales de izquierdas, dispuestos a cambiar la sociedad en una débil democracia. Aquellas comunas de Berlín y Hamburgo se tornaron violentas, protagonizando una serie de asesinatos y secuestros contra militares estadounidenses destacados en Alemania y contra la propia élite germana. Desde su punto de vista, la democracia alemana era un Schweinesystem, un sistema de cerdos, que había que cambiar a toda costa. Incluso a costa de vidas humanas. A Hans Martin Schleyer lo mataron por ejemplo porque había formado parte del partido nazi y en los 70 presidía la potente asociación de empresarios alemanes. Lo que calificaron de lucha contra el Estado dejó en el camino 33 muertos, en algunos casos esposas o hijos de los potenciales objetivos de esta «guerrilla». Más de una veintena de integrantes de la RAF murieron durante aquellos años, y otros 26 fueron condenados a cadena perpetua. Peter-Jürgen Boock fue liberado tras 17 años de prisión, y no es el único. Otros como Rolf Clemens Wagner o Adelheid Schulz fueron indultados. Ninguno ha vuelto a la lucha armada, y es que la RAF es historia. Ahora son profesores, contables, cineastas o periodistas, algunos con nueva identidad. Sólo cuatro permanecen en prisión. Uno de ellos es el compañero de armas de Mohnhaupt, Christian Klar, de 54 años, que tras cuarto de siglo en prisión, ha solicitado un indulto al presidente Köhler, quien lo estudia.