| Análisis |
Palabras de guerra, guerra de palabras

Esta semana ha estado repleta de hechos y mensajes, aparentemente contradictorios, en Oriente Medio. La conferencia organizada en Bagdad por Estados Unidos, con la presencia de representantes de Irán y Siria, ha llevado a los analistas a concluir que se ha dado un gran paso hacia delante en la posible resolución pacífica del conflicto nuclear iraní. Pero, por otra parte, las nuevas sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad al régi-men de los ayatolás, llevaba a uno de los periódicos del ala dura de ese país a manifestar en uno de sus editoriales que «las políticas norteamericanas hostiles contra Irán se han intensifi-cado en los últimos meses, y mientras hipócritamente manifiestan que están dispuestos a hablar, se movilizan». Pero, para otros, las señales aparen-temente contradictorias obedecen a una estrategia precisa. Nahed Hattar, prestigioso periodista jordano escri-bía ayer en el diario Al Arab Al Yawn : «Estados Unidos ha puesto en marcha su plan El Salvador-2 para Irak. Su ob-jetivo es reducir el número de bajas en sus filas, y el coste de la guerra, por eso, como en El Salvador en los años 80, aspiran a cambiar el Gobierno en Bagdad por un dictador militar, y replegarse al Kurdistán y a los países del Golfo. Un nuevo orden para el que deben neutralizar a los países vecinos Siria e Irán, a los que reservan la tác-tica del palo y la zanahoria». Guerra civil El precio del plan, para Hattar y otros periodistas árabes es que Irak se sumi-rá en una guerra civil entre el Ejército, asistido por asesores norteamericanos, de un lado, y la resistencia a la ocupación y al Gobiern, del otro. Republicanos y Demócratas en EE.UU., también han luchado esta se-mana con Irak de fondo. La candidata demócrata Hillary Rodham Clinton, entre otros, ha criticado duramente la decisión de la empresa Halliburton de transferir sus oficinas centrales a Dubái. El conglomerado militar-indus-trial del vicepresidente Dick Cheney, según los demócratas, busca eludir responsabilidades en investigaciones sobre evasión fiscal o fraude, ya que la compañía ha sido y es el principal beneficiario de contratos por cientos de millones de dólares que Estados Unidos ha destinado, y destina, a la «reconstrucción» de Irak.