| Reportaje | La diáspora de las islas Malvinas |
Aniversario en el Atlántico sur
Los pescadores forman una colonia flotante sobre el mar del archipiélago, que celebra el vigésimo cumpleaños de su próspera zona exclusiva de pesca

Antonio Cordeiro representa a la cooperativa viguesa de armadores
Antonio Cordeiro lleva el reloj cinco horas adelantado. Es decir, su trabajo se rige por el horario de España aun estando a 13.000 kilómetros de su Hío natal. En 1989, Cordeiro aceptó la plaza de representante de la cooperativa de armadores viguesa en las Malvinas. Después de muchos años embarcado como marino mercante, quería establecerse en tierra. Y eligió Port Stanley, donde aparece como el único gallego de nacimiento residente en las Malvinas. Sin embargo, hay muchos más: contando a los que faenan en el caladero del archipiélago, los gallegos conforman una suerte de colonia flotante sobre el mar de las islas. Todo el mundo conoce Galicia en las Malvinas. Saben que desde allá llegan los responsables indirectos del bum pesquero del protectorado británico, que este año cumple no sólo los 25 años de la guerra contra Argentina, sino también el vigésimo aniversario de la zona exclusiva de pesca, de donde se extrae, por ejemplo, el 15% del calamar de todo el planeta. En esas 200 millas dominan los barcos gallegos, ahora abanderados en las Malvinas, donde han formado joint ventures con compañías locales. Gracias a ellos, también a las empresas asiáticas, los isleños tienen algo que celebrar, al menos mientras aguante el caladero, algo en lo que se afanan cada día. «El secreto del éxito es la conservación. Sabemos hasta dónde se puede pescar», dice Alex Reid, jefe de operaciones de Seaview, una de las compañías locales que trabaja con empresas gallegas. Sus capitanes fueron invitados por las autoridades isleñas a la celebración del aniversario pesquero. Las tripulaciones gallegas coinciden en que faenar en las Malvinas nada tiene que ver con hacerlo, por ejemplo, en el continente sudamericano. Entre tanto gallego, otra española reside en Stanley, se trata de la leonesa Esther Sancho, de 30 años, que es observadora pesquera.