Argelia sacude a Marruecos
Atribuir los atentados de ayer en Argel a Al Qaida puede inducir a confusiones. Para muchos persiste la idea, dudosa, de que un grupo con ese nombre organiza ataques de forma centralizada en todo el mundo. Los expertos en terrorismo, sin embargo, tienden a ver a Al Qaida más como una especie de fuente de inspiración, como una ideología que grupos distintos y sin conexión entre sí copian en cada país para dar una impresión de «revolución islamista global».Este es seguramente el caso de Argelia, donde la violencia política ha sido y es tan intensa que difícilmente necesitaría importarla de ningún sitio (150.000 muertos en los últimos 15 años). Desde el golpe de Estado de 1992 que impidió gobernar al electo Frente Islámico de Salvación (FIS) porque era un partido islamista, una guerra civil en forma de Guadiana que aparece y desparece ha estado destruyendo Argelia. El relativamente moderado FIS, que podría haberse moderado aún más en el Gobierno como ha sucedidoa los islamistas de Turquía, dio paso al sanguinario GIA, y aunque en desde 1995 el Gobierno militar ha intentado la reconciliación, la violencia no ha desaparecido. Precisamente en estos momentos el Ejército argelino está lanzando una feroz ofensiva contra los islamistas en la región de Beyaia, además de haber matado hace pocos días a uno de sus líderes, Zubhi Abu Abderramán. Los atentados de ayer podrían no ser sino una venganza directa por esto. Es la técnica (el atentado suicida) lo que sus autores pueden haber tomado prestado de Al Qaida; pero la motivación y el objetivo (el primer ministro) tienen sabor local.ConsecuenciasDesgraciadamente, esto no quiere decir que estos atentados vayan a tener sólo consecuencias para Argelia. Si la bomba ha abierto un boquete (literalmente) en el edificio del Gobierno argelino, la explosión habrá hecho temblar hasta los cimientos del palacio real en Rabat también. Marruecos pronto tendrá que someterse a la misma prueba a la que se enfrentó (y suspendió) Argelia en 1992. Muchos creen que los islamistas marroquíes, en su versión moderada, podrían ganar las próximas elecciones. Mientras, otros islamistas marroquíes mucho más violentos mantienen vínculos con el terrorismo argelino y hasta es posible que los ataques de ayer sean una obra conjunta de grupos salafistas de ambos países. Si fuese así, habrá que mirar con mucha atención lo que sucede en Marruecos, más aún que en Argelia,y procurar que las cosas no se hagan tan mal como en 1992. El cómo hacerlas bien, por supuesto, es ya otro asunto.