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Un obstinado ex fiscal

El investigador europeo Dick Marty, durante una rueda de prensa que ofreció ayer en París
Dick Marty, el investigador del Consejo de Europa, se ha metido en un avispero con su informe sobre las prisiones secretas estadounidenses en Polonia y Rumanía, y con su dura crítica a Alemania por las trabas para descubrir las prácticas ilegales de los servicios secretos. Pero nada parece mover de su postura al ex fiscal de 62 años. Lo que cuenta para él es que su obstinación tenga recompensa. «Los europeos deben dar la cara frente a la verdad sobre el pasado», exigió ayer en París. Marty llevó a cabo una investigación de meses. Con pocos colaboradores y medios, rastreó decenas de vuelos del control aéreo europeo, habló con altos cargos del servicio secreto de Estados Unidos y con responsables en Polonia y Rumanía. En Varsovia se le reprochó no haber investigado personalmente en el lugar. «No habría tenido sentido», dice. Y añade: «No dudamos de la competencia de aquellos que borraron las huellas de los presos». Persona no grata en EE.UU. En Estados Unidos, Marty es ya desde hace tiempo considerado persona no grata. Los servicios secretos iniciaron hace meses un ataque masivo de rumores sobre él, presumen los medios suizos. «La CIA quiere saber ante todo quiénes son sus informantes », indicó un alto cargo del servicio secreto suizo. El año pasado, Marty ya causó revuelo en Europa con su informe sobre los vuelos secretos de la CIA. Entonces culpó a Alemania, España, Turquía y Chipre de haber cerrado los ojos a las ilegalidades de EE.UU. Respondieron con desmentidos, pero él insistió de modo persistente. Pese a las críticas a Estados Unidos, su acusación principal se centra en los países miembros del Consejo de Europa, por haber vulnerado masiva y sistemáticamente los derechos humanos, y haber permitido que en sus territorios se dieran prácticas equiparables a la tortura.