Calma en Cisjordania
Israel, Egipto, el Gobierno palestino y Jordania se han marcado hoy una tarea digna de Sansón: insuflar aire al proceso de paz, para entre otras cosas, evitar que el conflicto se extienda
Las consecuencias de la toma de poder de Hamás en Gaza han sido el principal tema de análisis de esta semana en los periódicos de todos los signos políticos en Oriente Medio esta semana. Hoy se celebra en Sharm el Sheik, el Golfo del Jeque, en la península del Sinaí, una cumbre a cuatro bandas. A instancias del presidente egipcio, Hosni Mubarak, palestinos del presidente Mahmud Abás, israelíes con el primer ministro Olmert a la cabeza, y jordanos del rey Abdalá II, estudiarán la nueva situación en la región. Y lo harán sin los autores del cambio: Hamás. El líder de Hamás y depuesto primer ministro palestino, Ismail Haniye, afirmó que la cumbre que se celebrará en Sharm el Sheij no producirá ningún resultado para los palestinos y que el único camino contra Israel es «la resistencia armada». La cuestión, acuciante, de fondo, es que la lucha entre palestinos de Al Fatah y partidarios de Hamás se pueda extender a los países vecinos: Jordania y Egipto. Ambos son los únicos países árabes que han firmado acuerdos de paz con Israel. Para los principales analistas internacionales, se trata sólo de una cuestión de tiempo que eso vaya a ser así. Al Fatah, el nuevo Gobierno palestino de Ramala, recibe ayudas económicas y armas de Occidente para organizar una contraofensiva que les pueda devolver el control de la disputada franja de Gaza. Nuevos enfrentamientos Allí, en Gaza, el lugar donde según reza la Biblia se hallaba el templo que Sansón redujo a escombros con la desnuda fuerza de sus músculos, los miembros del gabinete de Hamás han anunciado que la calma en Cisjordania es algo simplemente circunstancial. Que planean enfrentarse a Al Fatah como antes lo hicieron en Gaza. El ejecutivo de Ismail Haniya, el primer ministro de Hamás, es el único elegido libre y democráticamente en las urnas. En un artículo publicado el pasado jueves en el diario israelí Maariv , Billie y Moshe Lerman advierten contra el peligro que puede suponer no negociar con los moderados palestinos. «Los pacifistas israelíes deben mirar a Ramala, porque si no, nos veremos, más temprano que tarde, en una guerra con nuestro propio Hamás: los fanáticos religiosos que creen que esta tierra nos pertenece exclusivamente a nosotros», opinaban. Según las últimas encuestas realizadas, el Likud de Netanyahu doblaría en votos al Kadima de Olmert, si las elecciones se celebrasen ahora. Planes Pero la cumbre que arranca mañana también ha puesto sobre la mesa viejos planes para «deshacerse» de los palestinos. Que Gaza sea administrado por Egipto. Que Cisjordania forme parte de la confederación jordana. Todas ellas son tareas para Sansón.