Diario de León

Los funcionarios franceses se unen al paro del transporte

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Fernando Iturribarría - parís
León

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Francia vive este martes el paroxismo de la contestación social. A los ferroviarios y los transportistas urbanos de París, en huelga desde el pasado miércoles en defensa de su régimen de pensiones, se suman hoy los funcionarios, inquietos por el empleo y el poder adquisitivo. Con el añadido de los universitarios, deseosos de extender la protesta estudiantil a los bachilleres de los liceos, el panorama parece contradictorio con las esperanzas de normalización progresiva a partir de mediados de semana abrigadas por el Elíseo, donde Nicolas Sarkozy guarda un llamativo, por inhabitual, silencio. Las expectativas de solución en la huelga de transportes obedecen a la cita fijada el miércoles entre sindicatos, empresas y representantes del Estado. La reunión tripartita deberá servir para consensuar el calendario, el método y los temas de las discusiones, de las que el Gobierno insiste en descartar el paso de 37,7 a 40 años de cotización para tener derecho a una pensión completa, como ocurre ya con los funcionarios y el sector privado. El primer ministro, François Fillon, reiteró que el Ejecutivo «no podrá moverse sobre los principios porque tiene un mandato para que avance esta reforma y para ir hacia la armonización» en los períodos de cotización de todos los trabajadores. De condicionar el diálogo a la suspensión de la huelga, el Gobierno ha pasado a considerar suficiente «una dinámica de reanudación del trabajo», fórmula empleada desde el fin de semana. En esta línea, Anne Marie Idrac, presidenta de la empresa estatal de ferrocarriles (SNCF), precisó que el diálogo social podrá comenzar «si el nivel de servicio alcanzado garantiza el derecho al transporte», un requisito todavía lejano a pesar de que el índice de huelguistas en la compañía se ha desplomado desde el 61,5% al 26,2%. Prolongación del conflicto Idrac esgrimió la amenaza de que la prolongación del conflicto acarree rupturas en el suministro de carburantes y de piezas de recambio, con los consiguientes paros técnicos en fábricas y empresas. Según sus cálculos, la SNCF ya ha perdido cien millones de euros, la suma que ella pensaba poner sobre la mesa de negociación. En la compañía de transportes de París (RATP) las pérdidas llegan a 24 millones, el precio de un centenar de autobuses nuevos. Raymond Soubie, asesor social de Sarkozy, dejó claro que tiene que producirse una mejoría «clara y sustancial» del tráfico para que los representantes del Estado participen en el diálogo. «El presidente fija la línea. El ha querido esta reforma y será llevada a término. Pero no ha querido pasar por fuerza, , sino a través del diálogo»

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