Diario de León

El general Petraeus carga contra las «ratas» de Al Qaeda en Irak

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colpisa | owesat

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«Nuestra prioridad es localizar las vías de acceso utilizadas por las ratas» de Al Qaeda, dice el comandante en jefe de la coalición occidental en Irak, inclinado sobre un mapa del estado mayor, durante una de las visitas «al campo de batalla» en el sur de Bagdad. «Las ratas» no son otras que los partidarios de Al Qaeda, a los que el general David Petraeus desearía cortar las líneas de suministro en esta región del sur de Bagdad, a orillas del Eúfrates. Los seguidores de Osama bin Laden llegan por el río hasta Owesat, pequeña localidad polvorienta bañada por este río iraquí, antes de continuar hacia la capital, a 25 kilómetros más al norte. «El lugar era un pequeño santuario de Al Qaeda», agrega el general Petraeus, explicando que «las líneas de suministro están ahora cortadas» y «las ratas» abandonaron el barco. Decenas de habitantes del lugar se enrolaron en una milicia suní local, que fue desplegada para luchar contra Al Qaeda, siguiendo la estrategia estadounidense en todo el país. Utilizados como suplentes, «estos ciudadanos movilizados» van a ser desplegados ahora en la localidad vecina de Janabi. Daño en pocos días «Un jefe tribal murió recientemente. Nadie osa reemplazarlo por allí», precisó a su comandante en jefe el teniente coronel Andrew Rohling. «Algunos insurgentes se refugiaron en un cañaveral. Están determinados y pueden esconderse ahí algunos días», añadió Rohling, explicando que «tres o cuatro tipos encapuchados pueden dañar en unas horas lo que se ha construido en cuatro días». El general Petraeus le pide que se limpien lo más antes posible esos «reductos de Al Qaeda». «Los granjeros deben tener de nuevo acceso a los mercados», insiste. Con su tez bronceada y una inconfundible silueta alargada, el jefe de la coalición inicia la visita en Owesat. «¿Cuáles son sus problemas?», pregunta a Obei Jasim, agricultor de 37 años y padre de unos 15 niños que le corren entre las piernas. «Necesitamos un centro de salud», responde Jasim. «Y queremos llevar nuestros productos a Bagdad», añade. Las tribus locales tienen que lograr antes la paz, le responde de inmediato el general Petraeus, tras regalar un balón de fútbol a uno de los niños.

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