| Crónica | Un lugar fuera de la ley |
La prisión de la «mala gente»
El mundo clama el cierre de Guantánamo que Estados Unidos abrió hace 6 años tras la histeria del 11-S para albergar a «los más viciosos asesinos sobre la faz de la tierra»
Desde Sidney a Londres, culminando con una protesta frente a la Casa Blanca, en Washington. Enfundados en los inconfundibles monos naranjas y cubiertos con capuchas miles de personas se dieron cita a lo largo y ancho del planeta para exigir el cierre de la polémica prisión estadounidense en Cuba, que celebraba ayer su sexto cumpleaños. Amnistía Internacional convocó protestas en varias ciudades de Estados Unidos, que culminaron en Washington en señal de protesta contra la controvertida situación que viven los detenidos en Guantánamo Hace seis años, la histeria provocada por los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001 hicieron que la administración Bush se dispusiera a crear un centro penitenciario en la Bahía de Guantánamo, Cuba, un lugar fuera de la ley y del escrutinio popular para retener a los conocidos como los «combatientes enemigos ilegales» detenidos para hacer cesar las hostilidades dentro de la conocida como Guerra contra el Terror . Sin abogados, sin derechos y, por supuesto, anulando cualquier referencia a las Convenciones de Ginebra, esta cárcel se convirtió rápidamente en el nuevo hogar de «los más peligrosos y viciosos asesinos sobre la faz de la tierra», según declaraciones del ex secretario de defensa norteamericano Donald Rumsfeld. En un tono menos tremendista, el presidente George Bush siempre se ha referido a los detenidos en la prisión como «mala gente». Al poco tiempo de su inauguración, Gizmo, como se conoce a la prisión a este lado del Atlántico, pronto acogió a 778 prisioneros en sus entrañas. Por supuesto, rápidamente comenzaron a filtrarse informaciones sobre las «técnicas de interrogatorio» a las que buena parte de los detenidos fueron sometidos durante su estancia en la cárcel. Desde aislamiento prolongado hasta humillaciones de tipo sexual y religioso para conseguir que los malhechores cantasen información sobre sus terribles planes. A día de hoy se conoce que sólo un pequeño porcentaje de los cerca de 275 detenidos, entre los que también hay menores de edad, en el centro fueron apresados realmente por haber formado parte de la guerra contra EE.UU. Al contrario, muchos explican que la mayor parte de presos fueron vendidos por distintas tribus.