Adiós a la «diplomacia del dólar»

Ma, nuevo presidente taiwanés en un mitín electoral
El presidente electo de Taiwán, Ma Ying-jeou, rechazó el uso de la llamada «diplomacia del dólar» en los lazos con los aliados políticos de Taipei y dijo que buscará un acuerdo con China sobre la situación internacional de la isla. Después de ser elegido con el 58 por ciento de los votos, en unos comicios bajo la sombra de China, con el telón de fondo de las protestas en el Tíbet y la atenta patrulla de barcos de guerra estadounidenses, Ma ha detallado sus políticas. «Continuaremos la ayuda a los países del Tercer Mundo, en especial a nuestros aliados diplomáticos, con proyectos que los ayuden, pero no utilizaremos la diplomacia de la chequera para beneficios de individuos o grupos particulares», dijo Ma. El carismático ex alcalde de Taipei aclaró que no sólo dará importancia a la política exterior sino también a mejorar los lazos con China, ya que sin ello es muy difícil que la isla disponga de margen de maniobra internacional. El dirigente del opositor Partido Kuomintang (KMT), que toma las riendas del poder después de ocho años de Gobierno independentista del presidente Chen Shui-bian, ofreció algunos detalles sobre el tipo de asistencia que ofrecerá. «En el caso africano, la transferencia de tecnología intermedia puede ser muy beneficiosa, pero los proyectos serán muy variados», apuntó Ma. China no será un destino inmediato para los planes de gira de Ma, que mira más bien a los países asiáticos y occidentales, con el fin de mejorar los lazos bilaterales. En relación a China, Ma quiere comenzar por lo menos controvertido y lo más relacionado con la mejora de la economía isleña, que sufre un estancamiento desde hace unos años. En realidad, dicen muchos observadores políticos en la isla, las posturas de Pekín y Taipei están aún demasiado distantes y no existe posibilidad de acuerdo si expresan con claridad sus posturas. Pekín exige que Taiwán acepte que es parte de China mientras que el ambiente político y social de la isla hace imposible que Taipei acepte pertenecer a la República Popular China, controlada por un Gobierno comunista. Ma mostró su disponibilidad a aceptar que la isla forma parte de China, pero una China que no es la comunista, creando fórmulas ambiguas que pueden servir de puente para iniciar diálogos. El presidente de Taiwán también abandonó la terminología del actual gobierno que llama a la isla «República de China (Taiwán)», que identifica la República de China con Taiwán, y volvió al «República de China en Taiwán», que reconoce el origen chino del estado isleño.