| Crónica | Paraguay vota presidente |
El antídoto a los colorados
Los cerca de tres millones de paraguayos pueden hacer hoy historia si se confirman los pronósticos y Fernando Lugo sale elegido como nuevo presidente poniendo fin a 61 años de Gobierno Colorado

Un cartel electoral contrario al ex-obispo Lugo
Los paraguayos podrán hacer historia hoy, domingo, si confirman los pronósticos de una victoria en las elecciones presidenciales del ex obispo Fernando Lugo, que terminaría con 61 años de gobiernos del Partido Colorado. Algo más de 2.860.000 electores están habilitados para participar en las quintas elecciones generales libres desde el derrocamiento, en febrero de 1989, del dictador Alfredo Stroessner. Una una alianza de centro-izquierda formada hace solo ocho meses, el ex obispo católico Fernando Lugo amenaza con desbancar al Partido Colorado. El sacerdote de 57 años es el favoritoen estas elecciones que se realizan en un clima de incertidumbre, gran expectativa y temores de fraude. Lugo encabeza la flamante Alianza Patriótica para el Cambio, integrada por nueve partidos políticos y más de una veintena de organizaciones sociales, campesinas, indígenas, barriales y de mujeres. El religioso fue inhabilitado por el Vaticano para ejercer su ministerio después de que aceptara involucrarse en política y enfrentar desde el llano al partido que más tiempo gobernó en América latina. Según las encuestas, Lugo se podría imponer por simple mayoría con un porcentaje estimado entre 34 y 40 por ciento de los votos. Si bien se define a si mismo como un candidato de centro, su propuesta incluye una reforma agraria y la expropiación de tierras. El cura se identifica con la nueva ola de gobiernos progresistas latinoamericanos, pero con ninguno en particular. «Soy una línea media entre Chávez y Lula», se definió en vísperas de los comicios aludiendo al presidente de Venezuela y al brasileño. «Queremos hacer nuestro propio proceso», adelantó. Por primera vez en su historia, el Partido Colorado lleva como candidata a una mujer, Blanca Ovelar, ex ministra de Educación del actual presidente Nicolás Duarte Frutos. Motivada por la victoria de la chilena Michelle Bachelet y de la argentina Cristina Fernández, Ovelar se presenta a si misma como «lo nuevo» a pesar de que su partido gobierna Paraguay sin alternancia desde 1947. La ex ministra le ganó en diciembre la elección partidaria al vicepresidente Luis Castiglioni, que pasó a ser un adversario del gobierno. Esa disidencia le restaría votos a un partido que tiene un electorado cautivo en su plantilla de empleados públicos. Las encuestas le otorgan un porcentaje que, según los sondeos, está entre 20 y 28 por ciento de las preferencias. No obstante, los observadores señalan que una escasa afluencia general de votantes podría otorgarle la victoria. Un ex golpista Otro postulante fuerte de esta contienda es el ex general golpista Lino Oviedo, de la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos. Oviedo fue jefe del Ejército y estuvo preso hasta hace siete meses por intentar asestar un golpe de Estado contra el gobierno del presidente Juan Carlos Wasmosy en 1996. También está procesado como presunto instigador en el asesinato del vicepresidente Luis Maria Argaña, en 1999, y de otros siete manifestantes muertos en revueltas posteriores al magnicidio. La justicia militar le permitió salir en libertad condicional por buena conducta y, a dos meses de excarcelado, se inscribió en la carrera presidencial. Las encuestas le dan un nivel de apoyo parejo con el de la candidata del oficialismo. Detrás de los primeros tres puestos se agolpa un puñado de candidatos sin oportunidades. Entre ellos, el empresario Pedro Fadul, que había tenido un buen desempeño en las elecciones de 2003 y que recibiría ahora el apoyo de apenas cuatro por ciento de los votantes. Hay alrededor de 2,8 millones de paraguayos habilitados para votar en 14 mil mesas electorales. Además de presidente y vicepresidente para los próximos cinco años, elegirán los gobernadores de 17 provincias y legisladores comunales, nacionales y regionales.