Raúl Castro afianza su poder y el del PCC con decisiones inesperadas
Ya está comprobado que el presidente Raúl Castro no pierde tiempo en palabrería y que sus decisiones se suceden con prontitud y afianzan su poder. La noche del lunes, por sorpresa, apareció en el telediario nocturno para anunciar el fin de «la etapa de provisionalidad iniciada el 31 de julio del 2006» y convocar el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), insistir en la necesidad de trabajar por reforzar la institucionalidad, e informar del nombramiento de un «superministro» de Educación, de la incorporación de tres miembros del Consejo de Estado (gobierno) al Buró Político del PCC, y la conmutación de la pena de muerte a varios presos comunes. En las palabras que clausuraron la reunión, el general Castro, 76 años, expresó que el Buró Político consideró «necesario» celebrar el VI Congreso del PCC, pospuesto sin explicaciones desde el 2002, que se convocará a finales del segundo semestre del año próximo. Según los estatutos vigentes desde su fundación en 1965, su periodicidad debía ser quinquenal. Sin embargo, el último fue el de 1997. Debate y crítica Desde que asumió la jefatura interina del gobierno a raíz de la enfermedad de su hermano Fidel, 81 años, Castro alentó a profundizar los debates y expresar las críticas, siempre desde el punto de vista de reforzar el socialismo. Un paso más en esa dirección es la realización del congreso que, dijo, permitirá «meditar colectivamente» y será «un momento importarte para conformar, con proyección de futuro, la política del Partido en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad». En varias ocasiones Raúl Castro ha señalado que el PCC es el único digno heredero del convaleciente Fidel, quien sigue siendo el primer secretario del PCC. Su cargo solo puede ser ratificado o relevado en el Congreso. Por tanto, hasta su celebración, el octogenario líder cubano seguirá teniendo el cargo más importante de la única nación comunista de occidente.