Diario de León

Medvédev aprovechó la ocasión para criticar la «injerencia» de Occidente en Kosovo en su arenga ante las tropas

Rusia retrocede a los años50

El nuevo presidente ruso presidió el desfile de la victoria en la Plaza Roja junto a Vladimir Putin

Publicado por
Rafael M. Mañueco - moscú
León

Creado:

Actualizado:

Por ahora, no se observan grandes diferencias en la verborrea del nuevo presidente ruso, Dmitri Medvédev, y su predecesor, Vladímir Putin. Ambos continúan siendo uña y carne y juntos presenciaron este viernes en la Plaza Roja el gran desfile conmemorativo del 63 aniversario de la Victoria sobre la Alemania nazi . Como en los tiempos soviéticos, tampoco faltaron las críticas a Occidente e incluso las amenazas soterradas. El encargado de proferirlas fue Medvédev. Como presidente del país es además Comandante Supremo de sus Fuerzas Armadas. En alusión a Kosovo, el primer mandatario ruso advirtió en la tradicional arenga previa al comienzo de la parada militar que «debemos tomarnos muy en serio los intentos de injerencia en los asuntos internos de otros países y, más aún, las tentativas de revisar sus fronteras». A juicio de Medvédev, «no hay que menospreciar las normas del derecho internacional por que sin ellas no existirían la seguridad global y el orden mundial». «Los conflictos armados no estallan por sí mismos, sino que los instigan aquellos cuyas ambiciones irresponsables se contraponen a los intereses de países y continentes enteros», alertó el presidente ruso en clara referencia a EEUU. Medvédev dijo que «nuestro Ejército y nuestra Armada cobran fuerza, igual que el conjunto de Rusia» y aseguró que el armamento exhibido en la Plaza Roja servirá para «garantizar una defensa fiable de nuestra patria». Tras terminar su alocución, unidades de a pie, las de cabeza ataviadas con el uniforme soviético de los años de la guerra y los estandartes rojos de entonces con la hoz y el martillo, comenzaron a marchar sobre la Plaza Roja. Después aparecieron 110 vehículos acorazados, entre ellos los T-90, el tanque más moderno con el que cuenta hoy día el Ejército ruso, y los poderosos blindados para transporte de tropas BMP-4. El desfile en tierra lo cerraron los misiles. Primero los Iskander-M, diseñados para burlar el escudo antimisiles y, finalmente, los cohetes intercontinentales Tópol-M, capaces de portar varias cabezas atómicas y superar distancias de más de 11.000 kilómetros. Tienen una longitud de casi 23 metros y la plataforma que los transporta pesa cien toneladas. La idea de sacar otra vez armamento atómico ha sido de Putin, quien, no obstante, afirmó hace unos días que «no estamos blandiendo las armas, no queremos amenazar a nadie. Se trata sólo de una demostración de nuestra creciente capacidad defensiva». La estrella entre los 32 aviones que surcaron el cielo de Moscú fue el nuevo bombardero estratégico Tu-160, preparado para albergar en sus bodegas hasta 10 bombas atómicas. La broma le va a costar al Ayuntamiento de la capital rusa cerca de 30 millones de euros. El dinero será empleado en reparar el asfalto de las calles por donde pasaron los tanques y el empedrado de la Plaza Roja, pese a que las orugas iban dotadas de una cubierta especial. Será necesario también recolocar el cableado de los trolebuses y limpiar la señalización pintada en el suelo para servir de guía a los soldados durante el desfile. La oposición cree que hubiera sido más justo emplear el dinero en construir viviendas para los miembros de la Fuerzas Armadas. «Este armamento servirá para garantizar una defensa fiable de nuestra patria» VLADIMIR MEDVÉDEV Presidente de Rusia

tracking