El Gobierno tailandés no descarta declarar el estado de excepción
Las protestas callejeras que resurgieron en Bangkok el martes para forzar la caída del Gobierno del primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, se recrudecieron y extendieron ayer a otras partes país. Ante esta situación, el primer ministro advirtió que no descarta declarar el estado de excepción para poner fin a las protestas, que llevaron a las autoridades a cerrar los aeropuertos de la isla de Phuket, y las ciudades de Krabi y Had Yai, al sur y mayores destinos turísticos del país. El cierre fue anunciado por el presidente en funciones de la organización estatal de aeropuertos, Serirat Prasutanont, después de que grupos de manifestantes antigubernamentales bloquearan los accesos a las terminales de estos tres aeropuertos. Muchos miles de turistas extranjeros perdieron sus vuelos y otros quedaron atrapados en los aeropuertos, entre al menos una veintena de españoles que tenían previsto emprender viaje de regreso a su país.