Diario de León

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Lampedusa, en pie de guerra

El alcalde de Lampedusa, Dino de Rubeis, centro-derecha, no cesa de idear metáforas de impacto sobre esta isla minúscula, pero que es el principal punto de llegada de embarcaciones de inmigrantes a Euro

Publicado por
Ínigo Domínguez
León

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El alcalde de Lampedusa, a donde llegaron el año pasado 31.000 inmigrantes, primero la equiparó a Alcatraz, ayer era Guantánamo: «No queremos que se convierta en un campo de concentración», clamaba ayer en su despacho, bajo un retrato de Benedicto XVI. Hoy depositará una corona de flores en el mar por los «hermanos inmigrantes», aunque hasta hace nada se quejaba de que «los negros huelen mal». Hay un cierto tufo demagógico en esta historia, que ha estallado este fin de semana con la evasión masiva de 1.300 emigrantes, hacinados en un centro provisional con capacidad para 800, y que fueron apoyados por los 5.000 vecinos, que rechazan la apertura de un centro de reclusión permanente. Ayer terminaron de volver los últimos.

En esencia, los isleños quieren dos cosas: evitar un impacto negativo en la imagen de Lampedusa, que vive del turismo nacional y sus hermosas playas cristalinas, y aprovechar este pulso y la atención mediática para obtener mejoras en un lugar olvidado del Estado, a sólo cien kilómetros de Túnez. El hospital más cercano es un helicóptero a Palermo y acaba de morir una señora de 71 años que no fue trasladada a tiempo. Hoy cumplen una semana de protestas, siguen con su huelga general y probablemente bloquearán la única nave que les une a tierra.

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