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Justicia para las mujeres

El Acta Lilly Ledbetter de Restablecimiento del Pago Justo pone fin a la discriminación salarial de las féminas frente a los hombres por el mismo tipo de trabajo

Obama da las gracias a Ledbetter tras la firma de su primera ley como presidente, la de Equidad Sala

Obama da las gracias a Ledbetter tras la firma de su primera ley como presidente, la de Equidad Sala

Publicado por
Mercedes Gallego
León

Creado:

Actualizado:

nueva york

Lilly Ledbetter iba en el tren de época que llevó a Obama hasta Washington para su toma de posesión. Para él era el final de «un viaje improbable» de dos años. Para ella, el de una década de lucha por su propia dignidad y la de todas las mujeres que han sido discriminadas en su trabajo con cada cheque que cobraban.

«Es apropiado que con la primera ley que firmo, la Ley Lilly Ledbetter de Restauración de una Paga Justa, estemos manteniendo uno de los primeros principios en los que se fundó nuestra nación: Que todos somos creados iguales y cada uno merece la oportunidad de alcanzar su propia versión de la felicidad», dijo el presidente.

Había más lágrimas en la Sala Este de la Casa Blanca que cuando Obama firmó la orden ejecutiva para cerrar Guantánamo. Lilly Ledbetter, una mujer de Alabama que trabajó de supervisora en una fábrica de llantas donde sólo había hombres en su puesto, contuvo la emoción con un gesto de dolor cuando el presidente la abrazó. Denunció a la empresa de neumáticos Goodyear Tire and Rubber Company en Gadsden, estado de Alabama, al enterarse poco antes de jubilarse de que, durante 15 años, la empresa le pagó un 40 por ciento menos que a los hombres por el mismo tipo de trabajo.

Estaba presente Hillary Clinton, la mujer que no logró romper el techo político de su género pero que le hizo «18 millones de grietas». Y Nancy Pelosi, la primera mujer portavoz del Congreso que acaba de resucitar esta ley, después de que los republicanos la tumbaran en abril pasado. Ahora los demócratas tienen mayoría y George W. Bush ya no puede ejercer su amenaza de vetarla. Según él, abriría la puerta a una «inundación de demandas» y «cargaría a las empresas con una tremenda carga» al tener que afrontar las demandas de las mujeres que han sido discriminadas durante años. Cada mujer blanca gana en EE.UU. 78 centavos por cada dólar que gana un hombre blanco en el mismo puesto. Ser mujer y negra es doble cruz: 56 centavos por cada dólar de un hombre blanco.

«No era justo, y yo tenía que luchar por mis derechos», rememoró ayer Lilly «Pero nunca, ni en mis sueños más desquiciados pensé que esa decisión me llevaría por un camino de este calibre».

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