Reportaje | miguel ángel zamora
Trío de reyes y escalera de color
La cabalgata de León convierte las calles en un variado espectáculo cromático y acústico para los niños

La cabalgata dejó representaciones fantásticas muy originales y de gran tamaño .
Llegó la Mikado a la Estación de Adif y se hizo el humo. Salieron los Reyes Magos al andén y estalló la algarabía. Empezaron a volar los caramelos y se acabó el frío gélido de la tarde leonesa.
Los prolegómenos de la noche de las mil y una ilusiones reiteraron en León que los verdaderos reyes de estas fiestas son los que no llevan barba. «Os animamos a que, esta noche, durmáis con la misma ilusión de los más pequeños y que cerréis los ojos con la alegría y la esperanza de ser todos un poco más dichosos», conminó el Rey Melchor a los padres presentes, en calidad de portavoz.
Fue después de que Sergio Jiménez, un alumno de 3º de la ESO del Colegio Leonés-Jesús Maestro, invitara a los monarcas a visitar «una zona muy antigua de nuestra ciudad que se llama Barrio Húmedo, donde la gente viene a comer y a conocer a nuestra gente», en su discurso como representante de la gente menuda. «Tratad bien a los Reyes que vienen muy de lejos, de Oriente», solicitó el alcalde a la concurrencia, ocurrencia que despertó la hilaridad del vicealcalde, Javier Chamorro y del concejal de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Cardo, que presenciaban la escena a pocos metros del escenario.
Docena y media de caramelazos más tarde y tres rabietas después, que la hora de la merienda no iba a regatear las lágrimas en tan insigne día, la comitiva se dirigió hacia el Paseo de Sáenz de Miera para iniciar la cabalgata magna. La paciencia de los automovilistas en el epicentro del casco urbano se mezcló con el confetti que surcó los aires aderezado por aromas de traca. Hoy es San Juguete.