Diario de León

Reportaje | Miguel Ángel Zamora | El debate nuclear quema muchas energías

Poco huraños con el uranio

Los vecinos de los municipios de León cercanos al radio de influencia del almacén de residuos nucleares de la provincia de Valladolid se dividen sobre las consecuencias de

Vecinos del pueblo comentan la partida junto al alcalde, Santiago García (a la derecha).

Vecinos del pueblo comentan la partida junto al alcalde, Santiago García (a la derecha).

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La elección de Melgar de Arriba o Santervás de Campos como posibles sedes de un cementerio nuclear, eufemísticamente denominado Almacén Temporal Centralizado, ha revolucionado en parte la vida de las poblaciones limítrofes leonesas. Un paseo por sus calles denota que las opiniones se diversifican tanto como las mentalidades.

Izagre

La sensación de un pueblo fantasma en puertas del fin de semana

A medio kilómetro de la carretera general, a setenta de León, a años luz de las grandes urbes. Por momentos da la sensación de ser un pueblo fantasma. Sólo Ambrosio da señales de existencia humana. Jubilado de 62 años y residente en Pucela, lo tiene claro: «El que genera la mierda, que la guarde. Aquí la gente es muy mayor y no tiene formada una opinión. Lo que van a recibir es muy poco y el daño que se les puede causar es mucho». Ex seminarista y amante de la fotografía, ve venir la imagen que le espera al pueblo: «Si en la factura de la luz nos metieran un paquetito con los residuos que generamos cada uno por la energía eléctrica que consumimos, nos daríamos cuenta del problema».

Joarilla de las Matas

El alcalde no tiene nada claro que el proyecto fructifique

Ireneo está jubilado. Tiene 62 años y mucha calma: «Si traer eso nos va a dar beneficios al pueblo, que lo hagan. Yo tengo dos hijas en León y no quiero que tenga que marchar más gente de aquí, pero tampoco sé mucho más de lo que dicen en la tele»· En el bar, hay un grupo numeroso jugando la partida. El alcalde, Santiago García, lleva una mano complicada en este envite: «El pueblo está muy dividido... Yo qué sé. Lo que no tengo claro es que eso se vaya a hacer y lo que es seguro es que nosotros no lo vamos a pedir para nuestro pueblo. Nosotros tenemos un presupuesto anual de unos 135.000 euros y dicen que por un proyecto de esos te dan ocho millones de euros anuales, pero aún así...».

Arenillas de Valderaduey

A medio camino entre Melgar de Arriba y Santervás de Campos

Carlos tiene 21 años y trabaja en la deshidratadora de Santervás, una de las poblaciones que quieren acoger el cementerio: «Yo estoy en contra y eso que trabajo allí. Si lo ponen ahí en Villacreces (señala con el dedo) fíjate como nos pilla: por ahí Melgar, por ahí Santervás y nosotros, rodeados. El pueblo lo ve fatal pero nos va a tocar tragar, yo creo». Lo dice justo cuando acaba de terminar de hablar por el móvil. Son diferentes radiaciones, también es verdad.

Galleguillos de Campos

Si ya han cerrado hasta los bares...

La familia que integran Carlos, Elia y Alex está descargando las cosas del coche para pasar un fin de semana de los habituales. «Venimos sólo de relax, porque esto se ha quedado desierto, aquí han cerrado hasta los dos bares del pueblo. Como todo, lo bueno se lo llevará Valladolid y lo malo vendrá para León. No tienes más que ver cómo están las carreteras hasta el límite de la provincia. Se nota qué parte es de ellos y cuál es la nuestra. Hay mucho miedo a lo que pueda pasar si ponen eso aquí al lado». Hace ya ocho años que no nace un bebé en el municipio...

Grajal de Campos

Nadie quiere salir en las fotos y todos esperan respuestas

Carlos prefiere no retratarse por recomendación de su madre y sabe «poco más que lo que han dicho en la radio mientras veníamos de camino». Y Telmo es un trabajador portugués que ni siquiera se baja del coche para atender las preguntas «porque no quiero salir en el periódico y porque además esa historia me parece una bobada. A mí me da lo mismo que lo pongan o que no, yo voy a tener que seguir trabajando igual».

Sahagún

El ejemplo reciente y positivo de Santa María de Garoña

Hay en la barra de la cafetería una joven que prefiere no identificarse pero sabe de qué va el tema: «Mi familia vive cerca de Garoña y allí la central no les ha dejado más que beneficios. Salen los ecologistas con sus protestas y yo lo entiendo, pero en Burgos nunca ha pasado nada. Tengo mi opinión formada pero me la guardo».

Así que, sólo con la capacidad de convicción eterna de Acacio Díaz, corresponsal para la zona, aparecen tres valientes dispuestos a dar la cara. Charo piensa en positivo: «Si a cuenta de esto nos ponen dos o tres fábricas, ¿tú sabes las ventajas que podemos tener? Sería una revitalización terrible para la zona. Felipe también es optimista: «Yo creo que no nos va a traer nada malo y que puede ser una cosa muy buena».

Para no romper la media estadística de las consultas de pie de calle, Victorino se abstiene: «No sé cómo puede influir esto, yo no tengo muy clara la opinión, prefiero no decir nada». Después cae la noche en Tierra de Campos.

A la hora de hacer carretera y manta, las de la luna llena son las únicas radiaciones que se esconden entre los trigales. Esta mañana se habrá hecho la luz, al menos en las obligaciones que le tocaban al amanecer. Otra cosa es con el resto...

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