Diario de León

Reportaje | carmen tapia

«El alcohol en mí es el amo»

Trece enfermos recurren a Alcohólicos Anónimos para dejar de beber

Algunos de los participantes en una sesión de Alcoholicos Anónimos, el jueves.

Algunos de los participantes en una sesión de Alcoholicos Anónimos, el jueves.

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León

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« Para mí es esclavitud. El alcohol en mí es el amo», explica uno de los participantes en los encuentros de Alcohólicos Anónimos, comunidad que cumple 75 años de existencia. A la reunión del jueves asisten diez personas, aunque son trece los habituales, «todos somos enfermos alcohólicos», explican, e insisten en el anonimato y en la ausencia de jerarquías. «Aquí no hay terapeuta, todos somos alcohólicos, aunque hace meses que no bebo soy tan alcohólica como quien tiene un vaso en la mano o tirada en un cartón en la calle». Se reúnen una vez a la semana, «es una enfermedad para toda la vida», explican. Todos y todas se iniciaron en el consumo entre los quince y los diecisiete años, excepto Laura -"nombre ficticio-" que tras una infancia con disciplina estricta fue a elegir entre todos a un hombre maltratador. «Comencé a beber a los 32 años para soportar los marrones de mi vida. Tengo cuatro hijos, que ahora están bajo la tutela de la administración». A Laura acaban de expulsarla de un centro de rehabilitación, «yo no me adapto a esas terapias». Su caso no es corriente. Los expertos aseguran que el riesgo de convertirse en alcohólico es mayor cuanto más temprana sea la edad de inicio en el consumo.

El director del Plan Municipal sobre Drogas de León, Heliodoro Gutiérrez, asegura que lo más peligroso del alcohol es la tolerancia, «la idea del control es un síntoma de alarma porque significa que sube la tolerancia y, sin darse cuenta, se están alcoholizando».

La experiencia. «Primero me mareaba y vomitaba, pero un día, para mi desgracia, eso se me pasó», explica uno de los asistentes a la sesión. No es lo mismo un alcohólico que un borracho. La mayoría de los alcohólicos no llega a emborracharse nunca porque su nivel de tolerancia es muy alto. «Bebía cada día dos botellas de vino y media de whisky y ocultaba las pruebas a mi pareja. Introducía agua en las botellas de ginebra y borraba las señales que mi mujer hacía para controlar lo que bebía». Juan -"nombre ficticio-" se divorció de su primera mujer. «Me sentí derrotado», y decidió acudir a los encuentros. Estuvo ocho años sin beber, «fueron los mejores de mi vida». Volvió a casarse y dejó de asistir a las charlas «pero un día, por no hacer el ridículo en una fiesta, tomé una copa de champán». Y el viejo amigo traidor regresó. «Sentí la derrota, la de ser un guiñapo», y volvió a las charlas. Hace treinta días que no prueba el alcohol.

Eva-"nombre ficticio-" empezó a beber a los 18 años. «Yo era una niña muy buena. No fumaba y odiaba el alcohol. Tenía muchos complejos, era tímida e introvertida y empecé a beber a escondidas hasta que me metí en este laberinto». Ha pasado por una clínica psiquiátrica, «me limpiaron el cuerpo de alcohol, pero nada más. Me sentía una escoria, incluso pensé en el suicidio. Hubiese llegado a cualquier cosa por una copa». Hace ocho años que no bebe.

Luis lleva veinte años sin beber y no falta cada jueves a la cita, «tuve que cambiar de amistades para eludir la tentación. Ahora ayudo a mis compañeros y a mí mismo».

1397124194 Descenso del consumo. La última encuesta del Plan Nacional sobre Drogas indica un descenso en el consumo entre entre los 14 y los 18 años. Del 71,5% en el año 1994 que declararon haber consumido alcohol en el último mes, hasta el 58,5% en el año 2008. Pero las borracheras aumenta del 28%, en el 2004 al 29,1% en el 2008, con una tendencia al alza entre la población femenina.

Los rasgos de la personalidad son factores de riesgo, «hay jóvenes que no tienen herramientas para controlar la ansiedad y recurren al alcohol, por eso es importante la prevención con el aprendizaje de técnicas que les ayuden a superar la ansiedad», explica Gutiérrez. La baja resistencia a la frustración, cada vez mayor en la sociedad actual, «en prevención damos consejos que van en contra de las tendencias actuales»; la influencia del grupo y el tiempo libre colocan a los jóvenes al borde de precipicio, por eso el plan municipal planifica en los institutos una semana de salud dedicada al alcohol, que pondrán en marcha el próximo curso.

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