Sillón 28 | A. CABALLERO
Cómo PSOE y PP enseñaron a trepar a Jesús Calleja
El Pleno fue más anecdótico que funcional, salvo por la ORA
Los acuerdos municipales fueron lo de menos. La ampliación de la ORA, que pasó con la abstención del PP, y la ordenanza de drogodependencias, no ocuparon más que cinco minutos.
La comidilla se alimentó con la denominación de 13 nuevas calles para los nuevos sectores de Puente Castro y Armunia: Abuelas de Plaza de Mayo, Abuelas de León, Federico Carro Jiménez, José Rodríguez Lama, Voluntariado de Protección Civil, Carmen de Burgos, Teresa Claramunt, María Moliner, Juana Inés de la Cruz, 25 de noviembre, Ciudad de Chartres e, incluso, Gonzalo Rey Amez y Esposa ya están en el callejero. Pero al llegar a Rosa Luxemburgo saltó la pega de Abel Pardo, que ve con recelos el homenaje a la fundadora del Partido Comunista de Alemania. Un objeción que terminó por posponer la denominación hasta que se haga «un informe exhaustivo», a petición de la UPL. «Voy a pedir yo uno de Millán Astray», anunció el alcalde por lo bajo; ante lo cual en la bancada del PP a Luis Nogal se le escapó un «qué gilipollas» entre dientes que a punto estuvo de tensar la cuerda del todo.
Sin mucho más se llegó al último punto del orden del día: la propuesta de concesión de la medalla de oro de oro de la ciudad a Jesús Calleja, quien «ha llevado la cecina a sitios insospechados», como alabó Chamorro. A la loa se sumó la portavoz del PSOE, Natalia Rodríguez Picallo, quien recordó que fue con «el apoyo» del primer gobierno de Fernández cuando el alpinista cobró fama. «Nosotros también nos sumamos, puesto que adquirió su afición gracias a un concejal del PP en momento», se anotó el popular Cayón.
Está visto: sin PSOE, ni PP, Calleja no sería nadie.