Reportaje | antonio martín | COMO ESTUDIAN LOS UNIVERSITARIOS
Más estudiosas, más estrategas
La ampliación, la colaboración, la conceptualización, la planificación, la preparación del examen y la participación son la base sobre la que los universitarios estudian

Los alumnos tienden a buscar información que amplíe los apuntes que toma en clase.
Un trabajo realizado con una amplia muestra de alumnos del Campus de Vegazana, 805 en concreto, ha identificado las seis principales estrategias que emplean los estudiantes universitarios. En las seis variables, el porcentaje de utilización fue mayor entre las chicas que entre los chicos. «En todas, las mujeres presentaban mejores puntaciones que los hombres», subraya la autora, Mercedes López Aguado, del Departamento de Psicología, Sociología y Filosofía. A través de esta investigación de campo, realizada en el curso 2007-08, la Universidad de León ha podido validar un cuestionario que analiza las estrategias de aprendizaje autónomo (aquel que adopta un individuo para asimilar la materia docente) de los estudiantes universitarios.
El trabajo se originó por dos motivos fundamentales, expone López Aguado, «la experiencia docente» y «el cambio metodológico que establece el Espacio Europeo de Educación Superior», en el se valorará en el currículo el trabajo que realicen los alumnos de forma autónoma, fuera de las aulas. La autora diseñó un cuestionario en que se incluían 45 preguntas y se debían valorar de 1 a 5. Por ejemplo, se interrogaba a cada participante si intercambia «los resúmenes de los temas con los compañeros» o trabaja «en colaboración para resolver un problema o investigar algo». A partir de las respuestas de los participantes, se establecieron seis estrategias contextuales que eran empleadas por los estudiantes.
Estas seis estrategias son la ampliación, la colaboración, la conceptualización, la planificación, la preparación del examen y la participación.
López Aguado explica que la ampliación se refiere al «conjunto de actividades que sirven para mejorar la documentación proporcionada en clase», esto es, si el alumno, además de los apuntes que toma, busca más información que amplíe esos contenidos.
La estrategia de la colaboración indica el estudiante «entabla contactos» con sus compañeros para explicarse mutuamente los conceptos más difíciles o «se ceden materiales» (como los apuntes).
La conceptualización se refiere en este caso a «analizar, esquematizar y buscar sentido al contenido» de las clases. «Es lo más cercano al estudio personal», como tradicionalmente lo entendemos.
La planificación alude a «la organización de los recursos», esto es, si el alumno acude a tutorías, si se organiza los temas... La preparación del examen es el estudio intensivo antes de la prueba.
Finalmente, la participación se refiere a la «manera en la que el alumno participa en tareas programadas» en cada materia.
Tendencias. El trabajo ha permitido conocer algunas tendencias, que se recogerán en un futuro artículo científico. Según adelanta la autora, «existe una tendencia a las estrategias de ampliación [la búsqueda de información más allá de los apuntes] se reduzcan conforme aumentan los cursos», lo que significa que los alumnos de últimos cursos son más susceptibles que los de los primeros a confiarse y conformarse con las notas que toman en clase. La otra se refiere al sexo de los alumnos. En todas las variables, las mujeres mostraban mayor puntuación que los hombres, según se informa en este estudio.
Preparación . En todo caso, entre los varones primaba de forma especial la preparación para el examen. Esta estrategia, el estudio antes de la prueba final, era de forma global y «a cierta distancia» de la segunda opción, la preferida por los dos sexos. La siguiente era la conceptualización.
El trabajo, señala la autora, tiene una doble aportación: «Por un lado, hace consciente dónde cada estudiante es fuerte y dónde puede optimizar sus procesos para mejorar su rendimiento, y por otro indica los aspectos más deficitarios para poderlos trabajar en la docencia de forma más explícita». En todo caso, la experta recuerda que «no hay una fórmula».