Ventas Oeste empieza a acabarse
El Ayuntamiento readjudica la obra del centro cívico, que se empezó en agosto del 2006 y lleva parada desde julio del 2007 por problemas de la constructora

Desde 2007 se han sucedido las pintadas e incluso los robos en el interior del futuro centro cívico
Es un lugar común para nombrar la desconfianza hacia los proyectos públicos. «Sí, como el centro cívico», comentan los vecinos de La Inmaculada y Cantamilanos cuando les llegan con promesas, cansados ya de ver cómo la infraestructura social, que se prometió en el 2003 y dispuso la primera piedra en el mes de agosto del 2006, no pasa de ser un esqueleto de hormigón y hierros abierto para el solaz de grafiteros y el hurto de ferralla. Una obra a medias desde que en julio del 2007 los problemas financieros de la empresa Acis 2002 dejaron las puertas abiertas. El imprevisto obligó a que el Ayuntamiento tuviera primero que resolver el contrato inicial, luego se abandonase al paso del tiempo durante casi dos años y, al final, hace doce meses, decidiera sacar de nuevo a concurso el proyecto de finalización del edificio, cuya propuesta inicial de ajdudicación estuvo sobre la mesa el 18 de diciembre del 2009. Desde entonces, han pasado 10 meses: primero se alegó como justificación la necesidad de que se aprobara de manera defintiva el presupuesto, lo que se produjo en mayo, y luego se echó encima el verano hasta que, hace dos semanas, se ratificó por fin de manera definitiva la concesión de la obra a Constructora San José por un importe de 1.451.816,80 euros.
Los trabajos, que deben comenzar como muy tarde en noviembre, le ocuparán a la constructora 4 meses y medio, según la oferta que presentó para finalizar la infraestructura, a pesar de que en las bases de licitación se hablaba de un plazo de nueve meses. Un horizonte que deja la inauguración del centro cívico de Ventas Oeste para los albores de la precampaña de los comicios municipales, que se celebrarán en mayo del próximo año.
El centro cívico está enclavado dentro de la urbanización Ventas Oeste, que todavía no ha sido abierta, ni iniciadas las 707 viviendas totales previstas en su terreno. A pesar de esta ausencia, la inciaitiva se presenta como la oportunidad para saldar la deuda de infraestructuras sociales y deportivas de los barrios de La Inmaculada y Cantamilanos, así como de dotar de mayor calidad de vida a los futuros habitantes de la nueva zona residencial. Con este objetivo se proyectó un edificio moderno concebido en diferentes volúmenes, comunicados entre sí por galerías acristaladas, en el que cabe una sala de exposiciones abierta al vestíbulo de acceso, dos aulas polivalentes para reuniones y actividades de los vecinos y una biblioteca; además de un polideportivo anejo con gradas para 300 personas, vestuarios masculinos, femeninos y de entrenadores, botiquín, oficinas para los árbitros y la dirección, sala de gimnasio y almacén. Un lujo que ahora vuelve a aparecer al alcance de la mano, si los imponderables no lo impiden.