La Inmaculada, a media luz
El robo de 500 metros de cable de cobre de las farolas en la nueva urbanización de Ventas Oeste deja sin luz medio barrio y abre la disputa sobre su reposición

Las ocho farolas de la rotonda, a mitad de la calle Nazaret, están sin luz por culpa del robo
Sube Ángel González calle Nazaret arriba casi a tientas, mientras cuenta las farolas que hay sin luz a mitad justo de la calle. «Ocho en la rotonda de la ronda interior, una frente al esqueleto del centro cívico y dos que afectan a la calle Cornatel», cita, mientras, ya atardecida, el barrio de La Inmacula queda a media luz en toda la zona que comunica con la urbanización de Ventas Oeste. Una vecindad, todavía sin vecinos, ni casas, ni calles abiertas al tráfico, en la que el robo de cerca de 500 metros de cable de cobre ha terminado por derivar en un trastorno para los 697 habitantes del último barrio al norte de la ciudad. «Con todo esto a oscuras, a pesar de que en el resto de calles perpendiculares si hay luminarias y el final de la calle también, la gente que sube, sobre todo los mayores, tiene miedo», señala González, portavoz de uno de los dos colectivos vecinales que hay en el entorno.
Las farolas que ahora adornan pero no funcionan se colocaron en Nazaret, que es la columna vertebral del barrio, justo donde lindan ambos barrios, mediada la calle. La urbanización de Ventas Oeste se vendió como una opción para renovar el viejo alumbrado de La Inmaculada, que antes se asomaba nada más que a rastrojeras. Se quitaron las luminarias caducas y en su sitio aparecieron las nuevas, encendidas en agosto del 2009, junto con parte de la infraestructura eléctrica del sector urbanístico, que aún hoy se mantiene cerrado al tráfico por la negativa del Ayuntamiento a recepcionar una obra que considera incompleta. Pese a esta pega, el consistorio decidió «poner en funcionamiento una de cada cinco farolas» y hacerse cargo de «la factura de luz» para «favorecer a los vecinos del barrio de La Inmaculada», además de para que hubiera «mayor seguridad» y que no se produjeran robos en la urbanización, en tanto en cuenta se terminaba», explica la concejala de Obras, Gema Cabezas.
Una vez que la cautela se ha mostrado inútil, el problema surge ahora asociado a la responsabilidad de reposición del material que ha sido robado. Los cerca de 5000 metros de cable suman una factura de alrededor de 5.000 euros, calcula la concejala leonesista, que subraya que «es la junta de compensación del sector Venta Oeste quien tiene que hacerse cargo» de la compra y la instalación del cable, dado que «el sector no está recepcionado» y «lo único que ha hecho el Ayuntamiento es dar un servicio a los vecinos de La Inmaculada y hacer un favor, entre comillas, a la urbanización».
No asienten los responsables de la junta de compensación del sector, encargada de la urbanización de los terrenos. Los promotores entienden, según expone su portavoz, Antonio Gómez, que «el Ayuntamiento de León es quien lo encendió y quien debe hacerse cargo de la reposición del cable que han robado, ya que está a nombbre suyo y fueron los que se encargaron del contrato con Iberdrola». La incidencia no es la única registrada en la zona, según el representante de los dueños de los terrenos urbanizados, quien reseña que «también ha habido vándalos que trataron de quemar el aljibe y llenaron de bolsas de basura el cuarto de las bombas», además de que «entran con los coches por encima de las aceras, a pesar de los obstáculos, y pisan todas las zonas verdes que se están ejecutando ahora con el objetivo de poder entregar el sector el próximo mes».
El horizonte encalla con el último imprevisto, puesto que el Ayuntamiento avisa de que como mucho hará «una recepción parcial», si no se arreglan las farolas que han dejado de lucir.
Mientras, los vecinos de La Inmaculada esperan a que vuelva la luz a todo el barrio y se acabe con la penumbra. Por el momento, no hay más cobre que el que enciende la cartera de los ladrones.