La ULE pacta con los estudiantes reducir el botellón a cinco horas
Las fiesta patronales sólo se podrán celebrar de 7 de la tarde a 12 de la noche

Uno de los botellones que ha soportado el Campus en el que participaron cuatro mil jóvenes.
Las fiestas patronales de cada una de las escuelas y facultades de la Universidad de León, cuyo objetivo es obtener dinero para el viaje de fin de curso, tendrán una duración limitada, de siete de la tarde a doce de la noche. Este es el acuerdo al que ha llegado la Universidad de León con los estudiantes, con el objetivo de normalizar la situación, evitar incidentes y lograr mantener la normalidad en las aulas, tras la polémica generada en los últimos años con unas fiestas que se han convertido en macrobotellones muy difíciles de controlar.
Hasta este año, y sólo con un paseo por el Campus de Vegazana, lo más habitual era ver como los jóvenes iniciaban las fiestas universitarias por la mañana y, sobre todo, desde mediodía y en pleno Campus. Sin embargo, este año sólo tendrán autorización de la Universidad para iniciar el botellón a las siete de la tarde y concluir a las doce de la noche.
El vicerrector de Estudiantes, José Manuel Orden, reconoció la dificultad para erradicar las fiestas universitarias del calendario académico, pero sí se mostró partidario de «regularizar» la situación al máximo para impedir que sucedan incidentes como los ocurridos en los últimos años.
Para ello, Orden destacó la implicación de la Junta de Estudiantes de la ULE «con el fin de unificar criterios y que cada fiesta no sea un desmadre». Además, el vicerrector hizo hincapié en la importancia de llegar a un acuerdo con cada comisión de fiestas para evitar incidentes.
Control estricto. Así, el vicerrector de Estudiantes añadió que esta cuestión se ha abordado con cada una de las comisiones de fiestas de los centros, «de las que formaban parte jóvenes que poco o nada tenían ya que ver con la universidad». Orden matizó que, en muchas ocasiones, los problemas han venido ocasionados por personas ajenas a la institución académica leonesa.
El presidente de la Junta de Estudiantes de la ULE, David Fernández, se mostró partidario de «unificar criterios» y reconoció que la imagen de los botellones «no sólo perjudica a la universidad, sino también a los universitarios». Por primera vez este órgano se ha convertido en el canalizador de todas las solicitudes de las fiestas patronales que después autorizará la Universidad leonesa que es quien instala la carpa en la que tiene lugar la fiesta, a la que sólo pueden acceder universitarios, y que está controlada por guardias de seguridad. Además, efectivos de la policía local y de la policía nacional patrullan por la zona para evitar que se produzcan incidentes.
«Hemos elaborado una serie de normas sobre cómo deben de transcurrir las fiestas patronales que queremos desvincular de los botellones y que todos los centros deben acatar», indicó el representante de los estudiantes.