«Vivimos momentos no soñados»
Jorge Revenga presentó ayer en el Club de Prensa del Diario de León su libro sobre los 400 años de la emblemática cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno

Pablo Junceda, Jorge Revenga, Pablo R. Lago y Fernando Salguero, en la presentación del libro.
Jorge Revenga supo trasladar ayer que ser papón es mucho más que un sentimiento religioso. Es, ante todo y sobre todo, militar en un León que en los días de Semana Santa representa en su casco antiguo no sólo la pasión y muerte de Jesucristo sino también el alma de una tierra que tiene mucha historia y muchas tradiciones que valen la pena conservar.
A Revenga, que ayer presentó su libro 'La cofradía de Jesús, 400 años de pasión' en un abarrotado Club de Prensa del Diario de León, sólo le quedó en el tintero responder una pregunta: qué pensaría aquel primer abad, Ventura de Valdés, zapatero de profesión, si pudiera tener entre sus manos una obra tan documentada como la que ha escrito, en la que rememora cuatro siglos de historia de León a través de las actas de la cofradía y fotografías de diversos autores.
Quienes sí la definieron fueron sus acompañantes en la mesa de presentación. «La verdad es que es espectacular», reconoció el director del Diario de León, Pablo R. Lago. «Es todo un hito para nuestra cofradía», dijo el abad de este Cuarto Centenario, Fernando Salguero. «Es un verdadero lujo colaborar con una cofradía que cumple 400 años», añadió por su parte el director general de Banco Herrero, Pablo Junceda.
El libro ha contado con el respaldo del Diario de León, el Banco Herrero y la Fundación Siglo, además del propio despacho de abogados de Revenga.
Después de las presentaciones, el autor tomó la palabra. Primero, para recordar el origen de la cofradía, un Viernes Santo de 1611, cuando desde el convento de Santo Domingo, lo que hoy es el complejo Santo Domingo, salieron en procesión una treintena de leoneses vestidos con túnica negra, en un cortejo en el que cuatro campesinos portaron un Cristo moreno que habían adquirido al lucense Gregorio Fernández.
Para Revenga, la cofradía de Jesús ha vivido su historia de forma paralela a la de León, si bien con destinos diferentes: Mientras León «se está quedando sin fuerzas, como si quisiera conformarse con un destino apocado y triste», la cofradía de Jesús «ha ido sin prisa, pero sin pausa hasta lograr un esplendor que nunca soñó aquel primer abad».
Después de aludir a la historia, el autor se detuvo en un largo capítulo de agradecimientos que encabezó su mujer. Fue el momento más emotivo del acto, porque Revenga no pudo contener las lágrimas. «Además de soportar estoicamente muchas ausencias, se ha convertido en editora inesperadamente», confesó.
Versos. Para el final, reservó los mejores momentos. Su capacidad para tocar la fibra sensible del sentimiento leonés más profundo. Unos versos dirigidos a los papones de Santa Nonia, «los de la túnica enlutada», a esos leoneses que cada Viernes Santo dibujan por las calles estrechas del Barrio Húmedo primero y del Cid después ese manto negro de la procesión de los Pasos.
El abarrotado salón del Diario de León aplaudió a rabiar, como pocas veces. Y repitió la ovación. Había valido la pena.