Diario de León

Vuelve calor y café

La dirección de Calor y Café cambia las normas tras el navajazo de un usuario a un cuidador del centro: las tarjetas se dan por la mañana y no se puede salir a fumar

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carmen Tapia | león
León

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Calor y Café abrió ayer de nuevo las puertas tras permanecer cerrado veinte días por la baja de un cuidador que sufrió un navajazo de uno de los usuarios. Pablo Paredes ya tiene el alta y ayer estaba en su puesto de trabajo atendiendo a los usuarios que durante estos días han recurrido a otros servicios sociales para pasar la noche. Ante la agresión sufrida por el educador la dirección ha cambiado las normas del centro. A partir de hoy las tarjetas para poder pasar la noche en estas dependencias se recogen por la mañana, de 11.00 a 13.00 horas «para evitar altercados por la tarde», explica la directora del centro Josefina Herrero. Además, la dirección ha prohibido las salidas de las habitaciones por la noche para fumar «y así la puerta no estará abierta y no podrá pasar nadie que no tenga que pasar». Herrero afirma que San Vicente de Paúl, sociedad que gestiona el servicio, contratará a un cuidador para que permanezca una hora pro la noche durante la entrada de los usuarios «y así no estará solo el cuidador por la noche, que es cuando más problema hay de altercados». La directora del centro, Josefina Herrero Durántez, ha solicitado a la Policía Local la presencia de un agente en la puerta de la casa de acogida a la hora de apertura —las 10.00 de la noche— como «efecto disuasorio» para evitar los posibles altercados. La agresión sufrida por el trabajador el pasado 26 de abril es la primera que se produce en el centro desde su apertura en 1998, aunque son frecuentes los insultos entre los usuarios que acuden a este servicio. La directora del centro y el trabajador agredido ya han presentado la denuncia en los juzgados de León por agresiones y amenazas. «He recibido insultos en mi teléfono móvil y tengo miedo, pero la policía me dice que hasta que no me amenacen de muerte no pueden hacer nada». El centro, que tiene capacidad para atender a diez personas en horario nocturno, volvió ayer a ofrecer este servicio, sin vigilancia policial, pero con unas normas más estrictas que pretender evitar que se produzcan más altercados.

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