Las ventas de comercio caen una media del 8% sobre un 2010 ya «desastroso»
El sector rechaza otra ampliación de horarios y advierte de mayor destrucción de empleo.

La desconfianza de los consumidores sobre la evolución económica está lastrando al comercio.
La vuelta de las vacaciones de verano no ha dado el ansiado respiro al sector comercial. Tras el fin de las rebajas se mantuvieron por igual el buen tiempo (que ha permitido «estirar» el armario de verano) y la desconfianza de los consumidores, que mantienen una actitud más que precavida hacia gastos que no sean estrictamente necesarios. Tanto, que las ventas del comercio local a estas alturas del año han caído entre un 5 y un 12%, según los casos y la especialidad del negocio, sobre los datos de un 2010 que el sector calificó ya de «desastroso».
Una media en el descenso de las facturaciones que se ha visto acentuada en las últimas semanas. «La segunda mitad de septiembre fue muy mala, y octubre ha sido un mes horroroso. ¿Qué va a pasar en noviembre, que tradicionalmente es el peor mes para las ventas?» Se lo pregunta Alfredo Martínez, presidente del Consejo de Comercio de la Federación Leonesa de Empresarios y responsable también del sector en la Cámara de Comercio.
Martínez alerta también de las estrecheces a mayores que van a pasar muchos negocios en la provincia en estas semanas. «De la campaña de invierno apenas se ha vendido entre un 10 y un 20% de la mercancía de temporada, que se recibió a finales de agosto. Pero las fábricas también están atravesando dificultades, y no admiten pagos aplazados más allá de 60 días. Como por otra parte la financiación no sólo sigue sin llegar, sino que cada vez está más restringida, el panorama que se cierne sobre el sector comercial es francamente preocupante». Lejos quedan todavía las promociones de Navidad y las próximas rebajas, en las que los negocios (especialmente textil y calzado, complementos, etc.) tienen puestas sus expectativas de alivio en las cifras de venas.
Con este panorama y la preocupación de cómo mantenerse a flote tras más de tres años de implacable crisis, el sector se enfrenta ahora a uno de los anuncios que cíclicamente sobresalta su actividad: la liberalización de los horarios comerciales. La Comunidad de Madrid ha anunciado que liberaliza completamente los días de apertura y horarios de los comercios de hasta 750 metros cuadrados, es decir, sólo deja fuera a los grandes almacenes. También podrán abrir con libertad aquellos negocios que superen esa superficie y que se dediquen predominantemente a la venta de muebles, coches, bricolaje, actividades deportivas o juguetes.
Quienes defienden la política de liberalización aseguran que en Madrid ha dado buenos resultados en actividad y empleo: en los últimos diez años el número de locales ha crecido un 1,6% y el empleo un 34%. En cambio en Cataluña, con una política más proteccionista, ha caído un 9,1% el número de locales y sólo ha crecido un 11% el empleo.
En el caso de León los pequeños comercios lo tienen claro. Tanto que se han sumado a la carta que Conferco ha enviado a Zapatero y Rajoy para pedir explicaciones sobre el modelo comercial que piensan desarrollar en la próxima legislatura.
Los comerciantes recuerdan que el sector está muy afectado por la crisis, y critican que no se les haya consultado para proponer un cambio en los horarios «que se va a traducir en un aumento de la cuota de mercado de las grandes empresas de distribución comercial a costa de la de los pequeños y mediados establecimientos».
Empleos . Martínez señala que «una mayor liberalización horaria no conlleva un aumento de la competitividad del comercio minorista, sino todo lo contrario, ya que pone en peligro la continuidad de numerosos negocios y miles de empleos». El presidente de los comerciantes leoneses hace hincapié en que la crisis actual es ·de consumo, y no tiene precedentes. Lo que necesitamos es el consumidor, el ciudadano, gane confianza y tenga poder adquisitivo para consumir, no que se amplíen más los horarios comerciales».
El representante empresarial destaca que el sector «ha luchado durante años por disponer de un marco normativo como el actual, que garantiza el equilibrio comercial entre los distintos formatos», y califica de «varapalo» la decisión tomada por el gobierno de Esperanza Aguirre. «No sólo peligran la actividad y el empleo, también dificulta la conciliación de la vida familiar y laboral».