Guardianes de la montaña
Los Greim de la zona cantábrica realizan en León sus prácticas de rescate en cueva, barranco y pared.

Efectivos del Greim de la zona cantábrica que participaron esta semana en prácticas de rescate en montaña, barranco y cueva en León y Asturias.
Jóvenes, poca experiencia en montaña. No planifican las excursiones, normalmente sobrevaloran su capacidad y al mínimo problema avisan a los servicios de emergencia para su rescate. Son senderistas de fin de semana y puentes. Rasgos que definen el retrato robot, el perfil medio, de los principales usuarios de la Sección de Rescate e Intervención en Montaña de la zona cantábrica.
Más conocida como Área de Cangas, integra a los Greim de Puebla de Trives, Potes, Mieres, Cangas de Onís y Sabero que cuenta con 46 hombres, cuyo trabajo fundamental se centra en rescates nocturnos de perdidos.
El 80% de sus intervenciones se concentran en la montaña y barrancos. Aproximadamente el 5% de sus rescates son en altas cumbres y de carácter grave. El 20% restante de las actuaciones de esta sección de la Guardia Civil están protagonizadas por rescates en cuevas y otras misiones.
De acuerdo a las estadísticas en la zona cantábrica del Greim, durante el pasado año 19 personas perdieron la vida en la montaña, cinco de ellas en León. En sus conjunto, los efectivos de estos cinco cuarteles realizaron 86 rescates, 75 auxilios y 14 intervenciones. Además de los fallecidos, las cifras contabilizan 41 heridos y 79 ilesos.
Durante esta semana, 21 de los 46 Greim de la zona han realizado sus prácticas estivales en el segundo turno. La zona de la estación invernal de Pajares y la Cueva de Valporquero han servido de escenario para estos ejercicios de rescate.
El subteniente jefe interino del Área de Cangas, José Luis Llamazares, y el jefe del Greim en esta localidad asturiana, José Luis Sánchez Nodar, explican que en esta época centran sus prácticas en auxilios en cuevas para ayudar a los seguidores de la espeleología que requieran su ayuda, barrancos y rescates en pared.
Pudieron realizar ejercicios con búsqueda de perros, prácticas con helicóptero y GPS, tornos y evacuaciones individuales, también labores de trámites como diligencias, inspecciones oculares, labores de policía judicial, así como ahondar en aspectos teóricos.
En invierno, la nieve protagoniza los ejercicios con prácticas de rescates en caso de avalanchas, evacuación de telesillas en las estaciones de esquí, escalada en hielo o auxilios en travesía y corredores.
«Con estos ejercicios de invierno y verano pretendemos unificar criterios y formas de trabajo a la hora del rescate. También es fundamental tomar conciencia de la importancia del grupo en esta labor», indican Llamazares y Sánchez Nodar.
Los fines de semana y puentes festivos concentran la mayor actividad de los Greim. «A mayor cantidad de gente, más accidentes». La sobreestimación de fuerzas y la falta de valoración de la actividad que pretende realizarse está detrás de la mayoría de los rescates y auxilios.
En lo que va de año, hasta el 31 de mayo, el Greim de la zona cantábrica ha contabilizado 24 rescates y 57 auxilios con el resultado de tres muertos, 13 heridos y 23 ilesos. Además, han realizado nueve atestados y diligencias.
En el caso de León, de momento, no se ha contabilizado en el 2012 ningún fallecido. Registra en los primeros cinco meses del ejercicio media docena de heridos, tres ilesos y cinco rescates.
Una de las intervenciones también relativamente frecuentes de los Greim es el rescate o el auxilio a perdidos o accidentados en cuevas. El inicio de esta labor comienza con la preparación por parte de una patrulla de una topografía de la zona donde debe actuarse, así como el establecimiento de la comunicación entre víctimas y agentes.
La evacuación se realiza por tramos con tirolina para conseguir trasladar la camilla a la parte alta de la cueva. Con frecuencia es preciso dinamitar zonas para ampliar espacios muy pequeños por donde es preciso pasar para realizar el rescate, donde también son necesarios los contrapesos y los anclajes.
El responsable interino del Área de Cangas recuerda un accidente en una cueva de Cabrones en Asturias en el año 2005. Un hombre de nacional húngara se precipitó hasta el fondo, a 372 metros de profundidad y perdió la vida.
En el rescate del cadáver participaron 52 personas durante tres días. Fue preciso afrontar la labor por tramos, dinamitar oquedades y relevos constantes entre los participantes en la búsqueda para permitir el alimento y descanso.
Y a la hora de los consejos para evitar accidentes en montaña, un barranco o en una cueva la prudencia ocupa el número uno en la lista.
«Deben estudiar su ruta, valorar sus propias fuerzas y saber en todo momento dónde están, también avisar en casa o alguien dónde van para facilitar la búsqueda en caso de que sea precisa».
En este sentido, recalcan que contar con cartografía de la zona y GPS ayudará en todo momento a los senderistas y montañeros en su camino y a la hora de avisar en caso de precisar rescate.