La Policía Local sólo controlará la mitad de los accesos a los colegios
La supresión del contrato con los controladores deja al resto de pasos sin cubrir.

El paso de peatones será vigilado por policías locales, en vez de controladoras como hasta el pasado curso escolar.
La vuelta al cole dejará mañana un vacío en los pasos de peatones de más de la mitad de los centros escolares del municipio. Accesos a los colegios que contaban desde hace más de dos décadas con un operativo de vigilancia atención especial, formado por una treintena de controladores de una empresa privada que se encargaban de levantar un cartel con el que reforzar la preferencia de los viandantes durante los horarios de entrada y salida a las clases. La asistencia, que costeaba el Ayuntamiento con una factura de 128.000 euros por curso, que el equipo de gobierno del PP decidió anular para contribuir al ahorro y afrontar la deuda municipal. Una eliminación de gasto que será enjugada con un plan de vigilancia apoyado en agentes de la Policía Local que tan sólo servirá para cubrir 15 puntos, en lugar de los más 30 en los que se prestaba el servicio hasta la pasada primavera.
La selección de los puntos en los que se sustituirán a los controladores por policías locales se ha hecho «en función de la peligrosidad derivada de la ubicación del centro y de situaciones especiales, como le ocurre al Colegio de los Maristas en la Avenida Álvaro López Nuñez por las obras de integración de Feve», según comunicó el equipo de gobierno en una nota de prensa. Un grupo de elegidos por la peligrosidad del tráfico del entorno en el que se incluyen, además del centro afectado por la integración del ferrocarril y los cinco del casco histórico, las Carmelitas situadas en Alfonso V, el Leonés de José Aguado y Divina Pastora, dentro de los concertados; y a los públicos Anejas, La Palomera (en la zona baja delante de la piscina cubierta), Quevedo, Luis Vives y Padre Manjón, ubicado en la pedanía de Armunia.
En estos centros escolares, el servicio de seguridad se prestará durante los 15 minutos anteriores a la entrada de clase y hasta rebasar un cuarto de hora de la salida, según anunció el consistorio.
En el resto de colegios de León la vigilancia no será individualizada, sino que dependerá en exclusiva de padres y alumnos.