A-60 o León-Puente Villarente
Entra en servicio el primer tramo de la autovía que desde ayer da una alternativa de circulación para los 20.000 vehículos que soportaba a diario la N-601.

El acceso de la ronda sur a la A-60. ayer a mediodía, tras la apertura y el estreno de la nueva autovía.
Era la León-Valladolid lo que el retraso y la pausa en las obras terminó por reducir a la León-Santas Martas; desde ayer, esa vía de gran capacidad que llenó debates, mociones y propuestas parlamentarias y fue arma arrojadiza política, se adopta como León-Puente Villarente. Y con tiempo por delante, a tenor de los avances que se observan en sentido sur para esta infraestructura.
En torno a medio día, los operarios contratado por Fomento despejaron de balizas los ramales de acceso a la autovía. Y así se abrieron los primeros siete kilómetros con trescientos metros de un trazado que es una oportunidad de desahogo para los veinte mil conductores que a diario transitan por el surco de entrada a León por el sureste, por la arteria saturada de la N-601, que encauza la comunicación por carretera de la capital de la provincia con todo su sureste, y con la montaña oriental.
La alternativa son siete kilómetros de doble vía y sentido de circulación enlazados en tres puntos con accesos a las localidades próximas a León de los municipios de Villaturiel y Valdefresno. Una comodidad extra para un desplazamiento que se ventila en diez minutos; la ventaja se advierte por salvar los tramos de la N-601 que discurren entre los acceso de los polígonos industriales de Arcahueja y Valdelafuente, con intersecciones peligrosas que dificultan un tránsito seguro.
El tramo de la León-Puente Villarente, el aperitivo de la A-60. la parte por el todo en la autovía que se llegó a definir como el último eslabón de la cohesión de los territorios ricos y pobres de la autonomía, cuenta con una pega en uno de los extremos: el tráfico que suelta en el enlace de la carretera con Boñar que circula en sentido sur, y que puede convertir el ceda al paso de la N-601 en el cruce con la C-624 en un embudo.
Esta crítica suma el relato de las objeciones que presentó ayer la UPL para valorar el estreno de la autovía. «Va a terminar en un cuello de botella que afectará incluso a la seguridad del tráfico; además, en la vertiente leonesa hay una intensidad media de tráfico superior a 20.000 vehículos; hasta Mansilla, esa media es de 10.000 y 20.000, más que la vertiente vallisoletana. Una vez más el gobierno de España usa una doble vara de medir a la hora de establecer obras prioritarias», dicen en referencia del retraso del tramo hasta Santas Martas. El primer tramo que entra en servicio en la A-60, siete kilómetros de los más de 130 que conformarían el trazado total, aporta un efecto disuasorio para los conductores que han convertido la N-601 en una carretera sobre utilizada. Luego pasará a hábito. Y será el momento de avaluar el impacto favorable y negativo en el entorno; de momento, León-Puente Villarente, en un paseo.